Cine de verano: Una tarde en el circo (At the Circus, Edward Buzzell, 1939)

Un clásico de los hermanos Marx en la Metro-Goldwyn-Mayer, con secuencias hilarantes como la de la chapa para acceder al tren o la de los cigarros, o números musicales míticos como Lydia the Tattooed Lady. Lo de menos, el argumento: cuando un joven renuncia a la fortuna que ha heredado de su tía para enrolarse en el circo donde trabaja su novia, que está en crisis porque su propietario ha huido con el dinero de la recaudación, los hermanos Marx les ayudan a evitar la quiebra y su desaparición. Y es que en la MGM los hermanos se vieron «reducidos» a la condición de comparsas de una trama romántica azucarada y canciones melosas, con menos margen para dejar la locura correr en los fotogramas. Pese a todo, quizá sean sus películas de la MGM las más populares entre el público.

Mis escenas favoritas: Amadeus (Milos Forman, 1984)

Una vez más, recordamos que esta película de Milos Forman se basa en una obra teatral de Peter Shaffer (hermano de Anthony, célebre dramaturgo y guionista de historias de intriga y suspense detectivesco), adaptada a guion cinematográfico por el propio autor y que, por tanto, no se ajusta del todo a la realidad. Como ocurre, por ejemplo, con la presunta enemistad entre Mozart y Salieri, que no fue tal, pero que es uno de los hilos conductores de esta magnífica película, todo un clásico desde el mismo momento de su estreno, valga el chiste…

Nos quedamos con el momento detonante de ese presunto odio de Salieri por Mozart, que la trama extiende hasta el encargo del famoso Réquiem y a la propia muerte del compositor de Salzburgo.