Música para una banda sonora vital: El jeque blanco (Lo sceicco bianco, Federico Fellini, 1952)

Esta comedia con Alberto Sordi, primera película de Fellini tras la cámara en solitario, marca además su encuentro con el compositor Nino Rota, junto al que escribía algunas de las páginas más memorables de las relaciones entre películas y música. Su primera colaboración es ya una declaración de intenciones, banda sonora de aire circense que ilustra el concepto del cine que manejaba el director italiano, “mezcla de partido de fútbol y de burdel”.

 

Música para una banda sonora vital: El nombre de la rosa (Der Name der Rose, Jean-Jacques Annaud, 1986)

Magnífica composición de James Horner para esta popular película de Jean-Jacques Annaud, adaptación de la novela de Umberto Eco, que refleja adecuadamente la áspera y sombría Edad Media que fotografía el gran Tonino Delli Colli. Ya hemos dicho en más de una ocasión que solo el final (no todo, sino el de la trama paralela que afecta al inquisidor Bernardo Gui) lastra la película e impide una valoración todavía mayor de sus grandes méritos, y que además es, probablemente, la película con más feos por metro cuadrado de celuloide de la historia del cine… La música de Horner se cuenta entre sus virtudes.

Diálogos de celuloide – El nombre de la rosa (1986)

El nombre de la rosa_39

Qué pacífica sería la vida sin amor, Adso. Qué segura. Qué tranquila… Y qué insulsa.

Der Name der Rose. Jean-Jacques Annaud (1986).