Música para una banda sonora vital – Whitesnake

Aquellas juergas universitarias, estúpida comedia dirigida en 2003 por Todd Phillips y protagonizada por Luke Wilson, Vince Vaughn, Will Ferrell y Ellen Pompeo cuenta la ridícula historia de un terceto de típicos treintañeros de cine norteamericano pretendidamente cómico, nostálgicos de sus diversiones sin freno en la época universitaria, que deciden crear una fraternidad en el campus para divertirse sin límite con las estudiantes.

La película es un bodrio de campeonato. El par de gags que hacen sonreír levemente no compensa el visionado de semejante parida, y además, cuenta en su banda sonora con Here I go again, uno de los temas más conocidos de Whitesnake, típico grupo de heavy blandito de los ochenta (y eso que algunos llegaban a él desde Deep Purple), género éste caracterizado por los pelazos largos, los cueros apretados, las freudinanas masturbaciones microfónicas o guitarrísticas, y, en general, una estética de conjunto que supone una apología de la horterada cuyo culmen fueron los suecos Europe. Aunque, afortunadamente, en este vídeo tienen más apariencia y sonido de duros, el videoclip oficial y la música original del disco no dejan lugar a dudas: rock blandorro total.

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La tienda de los horrores – ‘Los Tenenbaums. Una familia de genios’

Este coñazo integral, oda a la imbecilidad dirigida por Wes Anderson en 2001 es el prototipo de cine de aburrimiento mayúsculo por excelencia: se cuenta que un rebaño de ovejas de Connecticut pidió hora para el matadero tras contemplar diez minutos de esto y que un pastor de Trondheim que llevaba cinco años sin un solo feligrés en su misa del sábado tarde tuvo que colgar el cartel de completo en la parroquia tras la invasión de una turba desesperada cuando la televisión estatal proyectaba esta memez. El gran éxito de público que logró en Estados Unidos o España, lo cual permitió que Anderson rodara más películas, no compensa para nada el hecho de que sea una cinta lamentable, sosa, lenta, absurda y reiterativa hasta el asqueamiento, protagonizada por una familia presuntamente exótica y realmente ridícula, sin ninguna gracia, sin ningún interés, unos personajes a los que se odia desde el primer minuto (como al director, al guionista y al cretino que puso un solo dólar para filmar esta birria) en la que las pretensiones de estudio serio y sociológico de las contradicciones y taras de la vida familiar se queda en mera estética deliberada y rebuscadamente complicada, excesiva, insoportable, en el erróneo camino de “a la risa por la ridiculez”.

La historia, por decir algo, que se supone que cuenta (porque quien lo cuenta realmente es la monótona, monocorde, plana, insulsa, voz de Alec Baldwin en lo que es uno de los peores recursos narrativos posibles, una maldita y repugnante voz en off que va contando lo que los personajes sienten o dicen, sin dejar a éstos que se relacionen directamente con el público o que, simplemente, se escuchen los efectos sonoros), es la de la familia Tenenbaums, un grupo de presuntos genios talentosos cada uno para una cosa, pero que en el resto de las facetas de la vida son una panda de gilipollas. Continuar leyendo “La tienda de los horrores – ‘Los Tenenbaums. Una familia de genios’”