Mis escenas favoritas – Los Palomos (Fernando Fernán Gómez, 1964)

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José Luis López Vázquez, Gracita Morales, Fernando Rey, Mabel Karr y Julia Caba Alba se disponen a zambullirse en un peligroso (e hilarante) juego…

Diálogos de celuloide – El día de los enamorados

SAN VALENTÍN: No me diga que no es aficionado al fútbol.

DEPENDIENTE: Me gusta, ya lo creo que me gusta. Con locura. ¡Pero no me toque el fútbol!

SAN VALENTÍN: ¿No acierta en las quinielas?

DEPENDIENTE: Eso es lo de menos. Es mi novia, que no se hace cargo y…

SAN VALENTÍN: A ella no le gusta.

DEPENDIENTE: No solamente no le gusta, sino que quiere que a mí no me guste, y como a mí me gusta todo lo que le gusta a ella, y a ella no le gusta todo lo que me gusta a mí… Aunque me gusta ella, pero no lo que a ella le gusta. ¿Me entiende?

SAN VALENTÍN: Sí, está clarísimo… Pero tratándose de una chica como ella…

DEPENDIENTE: ¿La conoce?

SAN VALENTÍN: Naturalmente, su novia es una muchacha preciosa.

DEPENDIENTE: La conoce.

SAN VALENTÍN: Encantadora, ocurrente, lista, graciosa.

DEPENDIENTE: La conoce…

SAN VALENTÍN: Dulce, sumisa.

DEPENDIENTE: No la conoce. ¡Es una fiera!

El día de los enamorados. Fernando Palacios (1959).

Otro cine español fue posible: La hora incógnita

Si pensamos por un momento en los hermanos Ozores, inmediatamente los asociamos con las películas herederas del landismo, Andrés Pajares y Fernando Esteso, el destape, el humor de trazo grueso y mucha caspa hispánica a puñados. Y sin embargo, en 1963, mientras el cine en España era casi un monopolio exclusivo de los modos y maneras franquistas, las comedietas de medio pelo y las películas consagradas al lucimiento del niño prodigio de turno, del cómico de vía estrecha o del patético cantante de moda que tan del gusto son de Televisión Española los sábados por la tarde, Mariano Ozores dirigió una película sobre nada más y nada menos que un futurible holocausto nuclear, tema serio donde los haya, y en tono a mitad de camino entre el drama costumbrista y el thriller catastrofista: La hora incógnita.

Con ecos de La hora final (On the beach, Stanley Kramer, 1959), la historia nos sitúa en una indeterminada ciudad de provincias de la España profunda que está siendo evacuada por las autoridades debido a que un misil perdido, cuyo impacto debía haber tenido lugar en algún punto del Pacífico, se dirige hacia allí a toda velocidad. Como es imposible su neutralización, es preciso trasladar a toda la población al otro lado del área de seguridad marcada por los técnicos pero, por unas razones u otras, una docena de personas se queda en la ciudad: una pareja que acepta el sacrificio a cambio de poder disfrutar unas horas libremente de su amor prohibido, el jefe y la empleada de unos grandes almacenes, un borrachín, una prostituta, un delincuente y el policía que le persigue, un par de marujas que aprovechan para fisgonear en las casas de sus conocidas, un saqueador que pretende hacerse rico a costa de la desgracia general, un anciano que ama a los gatos, un sacerdote… Todos ellos deambulan por la noche de una ciudad patas arriba, trasplantada en apenas unas horas y cuyo destino es su conversión en cenizas y polvo de uranio, e invierten su tiempo en pensar qué han hecho de su vida, buscando respuestas, redención o simplemente que la noche pase rápido.

La película, sin embargo, carece de profundidad. La diversidad y el potencial de temas que abre es apreciable, pero no obstante, su nivel de análisis y de pormenorización resulta tópico, superficial. Continuar leyendo “Otro cine español fue posible: La hora incógnita”