Ese otro cine español – Hay alguien detrás de la puerta (Tulio Demicheli, 1960)

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El trotamundos argentino Tulio Demicheli, director de productos de todo género, condición y nivel de calidad en Argentina, México, Italia y España a lo largo de una prolífica carrera de más de cuarenta películas, es una presencia continua en el cine español desde finales de los cincuenta hasta bien entrados los setenta, a cuyas órdenes trabajaron durante ese tiempo importantes nombres del panorama nacional como Sara Montiel, Alberto Closas, Carlos Casaravilla, José Luis López Vázquez, Concha Velasco, Rafael Alonso, Fernando Rey o Roberto Camardiel, entre muchos otros. En esta, su cuarta película española (al año siguiente de su llegada, lo cual tiene mucho mérito), reúne al mexicano Arturo de Córdova y a la “diva” española Aurora Bautista para ofrecer un producto de intriga psicológica algo descafeinada, en la que el suspense y la comedia van de la mano.

Carlos (Arturo de Córdova), un famoso dramaturgo, parte junto a su depresiva esposa, Julia (Aurora Bautista), por consejo de su médico (José María Caffarel), a pasar unas largas vacaciones en una populosa playa frecuentada por gente de la alta sociedad. Con ellos viaja otra pareja de amigos (María Dolores Pradera y Manuel Aleixandre), ya que el matrimonio echa chispas y necesitan compañía que ayude a aliviar tensiones. Carlos sufre de bloqueo creativo y eso aumenta sus nervios, y la indolencia de Julia crece por momentos hasta superar la frontera de lo maleducado y lo desagradable. Pero, de improviso, todo cambia: en la habitación de al lado, la suite nupcial, se aloja Juan Roldós, un célebre playboy de la zona, de dudosa reputación y famoso por tirarle la caña a acomodadas señoras casadas; Julia entra en contacto con él, escucha nerviosa sus melodías al piano desde el otro lado de la puerta, y se emociona cada vez que él le pasa notas manuscritas en las que le pide citas, encuentros a espaldas de su esposo, y, aunque rechaza sus ofrecimientos (es una mujer casada y decente, y la película transcurre en la España de los sesenta), encuentra un aliciente para su vida en las atenciones de ese desconocido. Pero Carlos descubre el juego que se traen entre manos y, convencido de la culpabilidad de Julia, sigue a Roldós una noche y lo asesina… O al menos eso creen Julia y sus amigos, y también un extraño y sordo inspector de policía, que aparece por el hotel con testigos que proclaman la culpabilidad de un Carlos que, sin embargo, se declara inocente…

La película posee una doble naturaleza que en ningún momento logra ensamblarse con suficiencia. Como cinta de intriga, el argumento pivota sobre tres líneas básicas: la hipotética culpabilidad de Carlos, la aparición de una despechada antigua amante de Roldós, resentida porque este ha puesto fin a su relación, y las extrañas evoluciones del inspector, cuyos comportamientos poco ortodoxos como policía hacen dudar de la naturaleza de sus intenciones. Por otro lado, como comedia, la historia utiliza el contrapunto de la pareja de amigos de los protagonistas, en especial la magnífica interpretación de un Manuel Aleixandre más payaso que de costumbre, y también la aportación de un personaje secundario, un veterano camarero del hotel que, harto de atender a extranjeros de toda procedencia en sus peticiones absurdas, complejas, foráneas y carentes de gusto, se emociona cuando se encuentra a clientes españoles de pura cepa que piden cosas tan sencillas como un café solo (este personaje, y su paródica lectura de los contrastes culturales, y también de libertades, entre los visitantes extranjeros y la óptica tradicional española del “como debe ser”, son lo mejor de la película). La intersección de ambos aspectos es el personaje de María Dolores Pradera, la amiga y cómplice de Julia en sus escarceos románticos con el vividor Roldós, que también descubre la clave del misterio que les amenaza en la playa, y, por último, es quien mantiene los diálogos más ácidos y divertidos con su débil y patético marido (Aleixandre). Continuar leyendo “Ese otro cine español – Hay alguien detrás de la puerta (Tulio Demicheli, 1960)”

Ese otro cine español: Accidente 703 (José María Forqué, 1962)

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Fruto de la colaboración entre Pedro Masó y el zaragozano José María Forqué, Accidente 703 (1962) parte de una interesante premisa: las distintas razones por las que un variopinto grupo de conductores pasa de largo del lugar de un accidente de automóvil en la (por entonces) carretera Madrid-Zaragoza-Barcelona (la Nacional II de toda la vida, hoy Autovía de Aragón). Recibido aviso del accidente, un guardia civil (Jesús Puente) se pone en contacto con la esposa del fallecido (Julia Gutiérrez Caba) para que identifique el cuerpo y también a la mujer que viajaba con él, que está agonizando en la mesa de operaciones del hospital. De entrada, por tanto, nos encontramos con el drama de una mujer que, a la pérdida de su esposo añade el sufrimiento por la incertidumbre derivada de quién es esa mujer, más joven y bonita, y además embarazada, que le acompañaba en el coche.

A partir de este punto, asistimos a un gran flashback que recoge un puñado de acontecimientos que tuvieron lugar en distintos puntos de la ruta durante la jornada del accidente y que, más tarde o más temprano, tenían que confluir en el lugar del siniestro. Desde Madrid, un importante empresario sale hacia Barcelona en compañía de una de sus empleadas y amante, a la que tiene pensado abandonar; en Guadalajara, un gris empleado de un banco debe llevar el dinero de la nómina a una empresa para efectuar los pagos semanales, pero se equivoca en el tren y debe viajar en moto sin que sus jefes se enteren; en Alhama de Aragón, una pareja de recién casados recibe un (poco fiable, en este caso) Seat 600 como regalo, y lo estrenan viajando hacia Madrid en compañia de una tía de la novia, sorda y plasta como no hay dos; en Zaragoza, una joven embarazada acude a la llegada de su novio, camionero con base en Barcelona que está en tránsito hacia Madrid, para contarle lo que lleva dentro; desde Barcelona, un grupo de yuppies ociosos, hijos de papá, apuesta en una carrera con sus coches deportivos por ver quién es el primero en llegar a Madrid y volver… Actores y actrices como Nuria Torray, Carlos Estrada, Susana Campos, José Luis López Vázquez, Manolo Gómez Bur, José María Caffarel, Carlos Cores o Manuel Alexandre completan el reparto de esta coproducción hispano-argentina que con el paso de los minutos va disolviendo su atractivo planteamiento para conformar una historia demasiado subordinada a las exigencias censoras de la moralidad católica imperante, aunque merezca al menos un visionado por la originalidad de su arranque y primer desarrollo, que se plasma en el uso, décadas más tarde convertido en moda, del recurso a la narración fragmentada, a las historias paralelas destinadas a unirse en un determinado punto narrativo.

La película, que toma el título del informe del atestado que recoge el accidente, y que por riguroso orden de llegada recibe el número 703, supone además un curioso acercamiento hispánico al género de la road-movie, imperfecto técnicamente (penosas las secuencias de adelantamiento), muy irregular narrativamente, y lastrado en definitiva por sus concesiones finales a esa moral de bolsillo propia del régimen merced a la cual todos los personajes reciben su recompensa o su castigo en función de cuál ha sido su comportamiento a lo largo del metraje, o bien aceptan voluntariamente sus responsabilidades y la pena que el destino les imponga porque se vuelven súbitamente conscientes de sus pecados. Especialmente llamativo y ejemplificador de lo enfermizo de estos planteamientos morales es la evolución del personaje de Julia Gutiérrez Caba, que sólo decide lamentar la muerte de su esposo cuando averigua la identidad de la joven que le acompañaba en el vehículo accidentado. Continuar leyendo “Ese otro cine español: Accidente 703 (José María Forqué, 1962)”