Cine en serie – Super size me

CINE PARA [NO] CHUPARSE LOS DEDOS (XI)

La primera nota sobre la película que cierra esta serie de cine y comida (aunque en ésta, comida en sentido estricto no sé si llega a aparecer) que a través de once entregas ha hecho un repaso por algunas de las relaciones entre uno de los mayores placeres del espíritu y uno de los mayores gustos para el cuerpo, no puede ser sino una reflexión sobre su punto de origen. Morgan Spurlock, documentalista que al socaire de los éxitos internacionales de Michael Moore intentó emularlo criticando a una de las industrias más poderosas de Estados Unidos, la de la comida rápida, partió de un planteamiento, cuando menos, dudoso.

Éste es el siguiente: para demostrar (como si hiciera falta) lo perjudicial que es la dieta a base de hamburguesas de McDonald’s o Burger King, o pizzas de PizzaHut o similares el sufridor director y protagonista se someterá durante un mes voluntariamente a un experimento por el que sólo se alimentará tres veces al día de productos de esta clase, incluyendo patatas fritas, ensaladas, helados, bebidas refrescantes de extractos rebosantes de conservantes y colorantes, mientras que periódicamente irá acudiendo a un médico que controle la evolución de sus constantes vitales, sobre todo del colesterol. Los resultados, obviamente, resultan espeluznantes, tremendos, reveladores acerca de las porquerías que comemos a veces sin darnos cuenta. Pero, a la vista de tal esfuerzo, cabe hacerse dos preguntas. ¿Hacía falta el experimento para que fuéramos conscientes de la mierda que se vende en ciertos sitios? Y dos: ¿una dieta continuada durante un mes, tres veces al día, consistente en un único tipo de alimentos no generaría igualmente un cambio en las constantes de colesterol, nivel de glucosa, presencia o ausencia de grasas y proteínas, etc.? El nadador Michael Phelps se desayuna ocho huevos diarios cocinados de diferentes formas, por ejemplo, y el levantador de pesas soviético Andreev llegaba a meterse entre pecho y espalda treinta y cuatro huevos al final del día. Si comiéramos sólo huevos de gallina ecológica tres veces al día durante un mes, ¿no alteraría nuestros resultados en un examen médico? ¿Y si comiéramos lechugas? ¿O pasteles de arándanos? ¿O raíces de rododendro?
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