Música para una banda sonora vital: Una habitación con vistas (A Room With a View, James Ivory, 1985)

O mio babbino caro, aria de Giacomo Puccini para su ópera Gianni Schicchi, ejerce de tema central de esta película de época, una producción minuciosamente cuidada de las diseñadas para premios, de las que acaparan galardones y candidaturas. Escrita por Ruth Prawer Jhabvala a partir de una novela de E. M. Forster, Ivory compone un fresco y sofisticado drama de época sobre las cuitas amorosas de una joven inglesa de buena familia (Helena Bonham Carter) que viaja a Florencia en compañía de una prima gorrona (Maggie Smith) para ver mundo antes de volver a casa a dedicarse a las obligaciones que la aguardan, en particular, casarse con un lechuguino (Daniel Day-Lewis). Completan el reparto Denholm Elliott, Judi Dench, Simon Callow, Julian Sands y Rupert Graves, entre otros.

La famosa aria de Puccini se ofrece aquí en la voz de la diva Maria Callas.

Música para una banda sonora vital: La suerte de los Logan (Logan Lucky, Steven Soderbergh, 2017)

Take Me Home, Country Roads, clásico del malogrado John Denver (fallecido a los 53 años en un accidente aeronáutico cuando pilotaba una aeronave experimental), es el motivo musical de esta intrascendente comedia de robos dirigida por Steven Soderbergh, prematuro “nuevo genio” del cine en cuya carrera se alternan las películas interesantes con las naderías intrascendentes.

Música para una banda sonora vital: Desafío total (Total Recall, Paul Verhoeven, 1990)

Convertida ya en un clásico de ciencia ficción, esta vigorosa adaptación de un relato de Philip K. Dick dirigida por el neerlandés Paul Verhoeven contaba con dos curiosidades extra para el público español. En primer lugar, la inopinada aparición de una repulsiva criatura de rasgos faciales inquietamentemente cercanos a las del entonces president y hoy reconocido corrupto y malversador, Jordi Pujol. En segundo término, el uso que hizo Canal+ del tema principal de la música de la película, compuesta por Jerry Goldsmith, para su retransmisiones futbolísticas de los domingos.

Música para una banda sonora vital: Los compañeros (Vamos a matar, compañeros, Sergio Corbucci, 1970)

Probablemente esta sea la peor partitura compuesta nunca por el gran Ennio Morricone, una de las pifias más rotundas en la carrera de cualquier consagrado músico de cine. Se trata de un tardío spaghetti western ambientado en la revolución mexicana dirigido por Sergio Corbucci y que cuenta en su reparto con habituales del género como Franco Nero, Tomas Milian, Jack Palance, Fernando Rey, José Bódalo o Eduardo Fajardo. El tema central da ganas de quedarse con la primera parte del título de la película…

Música para una banda sonora vital: La isla mínima (Alberto Rodríguez, 2014)

Ellas hace décadas que no se hablan, pero las Baccara disfrutaron de un éxito inmenso en toda Europa (cosa que nos puede parecer increíble hoy cuando vemos y escuchamos vídeos como este). Tal fue así, que llegaron a participar en Eurovisión no por España sino por Luxemburgo. Marcianadas aparte, su tema más famoso, Yes Sir, I Can Boogie, ayuda a contextualizar temporalmente este estimable thriller de Alberto Rodríguez, una de las producciones españolas más rescatables de los últimos lustros.

Música para una banda sonora vital: Sympathy for Delicious (Mark Ruffalo, 2010)

Escrita por su protagonista, Christopher Thornton, y dirigida por Mark Ruffalo, que se reserva un importante papel secundario, Sympathy for Delicious aborda la historia de un pinchadiscos paralítico que malvive en las calles de Los Ángeles hasta que descubre por pura casualidad que tiene un don sobrenatural: posee la extraordinaria y milagrosa facultad de curar a los demás, aunque no a sí mismo. A partir de ese momento se abre un futuro incierto en el que se mezclan los deseos de triunfar en la música, la ambición de vivir confortablemente y la frustración por no poder aplicarse a sí mismo la felicidad que es capaz de inocular en los demás. La película, que incluye en su reparto a Laura Linney, Noah Emmerich, Juliette Lewis y Orlando Bloom, entre otros, se cierra con este clásico de 1968 de los Bee Gees, I Started a Joke.

Música para una banda sonora vital: Degüello, de Dimitri Tiomkin

Suele atribuirse a Ennio Morricone y a sus partituras para Sergio Leone la introducción de guitarras españolas, trompetas y campanas en la música del western. No obstante, Dimitri Tiomkin, compositor ucraniano emigrado a Hollywood tras el crack del 29 (después de pasar por Berlín, Londres y Nueva York) y gran enamorado de la música norteamericana, ganador de cuatro premios Óscar y nominado otras once veces, compuso para Río Bravo (Howard Hawks, 1959) Degüello (o, como la describe Ricky Nelson en la película, La canción del degüello), tema que habrían tocado los mexicanos del general Santa Anna en el asedio a la misión de San Antonio de Béjar durante la guerra de independencia de Texas, iniciando la senda de composiciones de aire mexicano para las películas de frontera seguida después, entre otros, por Elmer Berstein y, por supuesto, por Morricone en sus creaciones para el spaghetti-western. Un año después, Tiomkin la introdujo nuevamente en la banda sonora de El Álamo (John Wayne, 1960).