Música para una banda sonora vital: Jesucristo Superstar (Jesus Christ Superstar, Norman Jewison, 1973)

Everything’s Alright es uno de los temas más populares de este exitoso musical de Broadway llevado al cine por Norman Jewison en 1973, la historia de Cristo según las canciones de Tim Rice y Andrew Lloyd Webber.

Música para una banda sonora vital: La pelirroja indómita (Strange Lady in Town, Mervyn LeRoy, 1955)

Frankie Laine es toda una institución en las bandas sonoras del western. En este caso interpreta el tema central de esta curiosa película del Oeste en torno a los esfuerzos de una mujer (Greer Garson) por ejercer la medicina en la ciudad de Santa Fe, en competencia con otro médico (Dana Andrews). Aunque el argumento se adereza con otros elementos más propios del género, la película destaca principalmente por la dirección de LeRoy, la curiosa mezcla de western y drama romántico, la espléndida música de Dimitri Tiomkin y el Cinemascope a todo color de Harold Rosson. Y por un detalle más que en otros westerns más reputados suele pasar de largo: los apaches hablan español.

Música para una banda sonora vital: Mucho ruido y pocas nueces (Much Ado About Nothing, Kenneth Branagh, 1993)

Sigh No More Ladies es la hermosa canción que de inmediato se asocia a esta excelente adaptación de la comedia amorosa de William Shakespeare, de la época en que Kenneth Branagh emulaba a Laurence Olivier en sus aproximaciones a la obra del dramaturgo inglés, sin duda la mejor etapa de su carrera como actor-director. La historia es conocida: el príncipe don Pedro de Aragón (Denzel Washington) regresa victorioso de una batalla, acompañado de su hermano bastardo Juan (Keanu Reeves), de Benedicto (Kenneth Branagh) y de Claudio (Robert Sean Leonard), un joven florentino que ha sido colmado de honores por el gran valor mostrado en el combate. Para reponerse de los esfuerzos bélicos, son recibidos con gran agasajo por el caballero Leonato, que vive con su hija Hero (Kate Beckinsale) y su sobrina Beatriz (Emma Thompson) en una paradisíaca villa de la campiña siciliana (Mesina), entonces parte de la Corona de Aragón. La música de la película está compuesta por Patrick Doyle.

Música para una banda sonora vital: Lancelot du Lac (Robert Bresson, 1974)

La música de aires bretones de Philippe Sarde adorna esta austera adaptación de Robert Bresson de la leyenda de la Tabla Redonda, la búsqueda del Grial y el triángulo conformado por Arturo, Ginebra y Lancelot, a la que tanto debe, por ejemplo, la célebre Excalibur (1981) de John Boorman.

Música para una banda sonora vital: American Gigoló (Paul Schrader, 1980)

Call Me, del grupo Blondie, con la chispeante Debbie Harry al frente, abre esta película de Paul Schrader, una intriga no muy trabajada a partir de un enfoque interesante que estéticamente es todo un escaparate cool y pop de los ochenta, lo que permite a su protagonista, Richard Gere, poner caritas, posturitas, morritos y ojitos durante todo el metraje. La canción, un temazo.

Música para una banda sonora vital: Ahora me llaman señor Tibbs (They Call Me Mister Tibbs!, Gordon Douglas, 1970)

Quincy Jones compone la música para esta película, un thriller que retoma el personaje de Virgil Tibbs (Sidney Poitier) que se hiciera célebre en la anterior En el calor de la noche (In the Heat of the Night, Norman Jewison, 1967), y que tendría otra entrega posterior, El inspector Tibbs contra la organización (The Organization, Don Medford, 1971), si bien ninguna de las dos se acercaba a la obra de Jewison. En las dos últimas películas, Tibbs se encarga de resolver sendos casos en el lugar donde desempeña habitualmente su trabajo como teniente de Homicidios, la ciudad de San Francisco.

Música para una banda sonora vital: McVicar (Tom Clegg, 1980)

Roger Daltrey, del célebre grupo The Who, protagoniza esta película basada en el libro autobiográfico del delincuente británico John McVicar, responsable del guion junto al director, Tom Clegg. Una historia que transita por los lugares comunes del thriller carcelario y del criminal enfrentado a la sociedad que además busca una última oportunidad para redimirse y huir, y que cuenta con la música de Daltrey y The Who (productores de la película) como una de sus mejores bazas. Por ejemplo, este Free Me que abre la película.

 

Música para una banda sonora vital: Woodstock (Woodstock – 3 Days of Peace & Music, Michael Wadleigh, 1970)

El documental sobre el famoso festival de Woodstock, que reunió en agosto de 1969 a medio millón de personas en Bethel, Nueva York, contiene un puñado de actuaciones memorables (The Who, Janis Joplin, Jimi Hendrix, Joe Cocker…) además de una radiografía de la logística, la organización y el desarrollo de los conciertos y de la vida diaria en comunidad de cientos de miles de jóvenes (y de su convivencia con los lugareños, mucho menos problemática de lo que podría pensarse) durante tres días de paz y música, como reza el subtítulo original. Entre las actuaciones, Soul Sacrifice, del mexicano Carlos Santana.

Música para una banda sonora vital: Infiltrado en el KKKlan (BlacKkKlansman, Spike Lee, 2018)

Entre la comedia negra (no es un chiste) y la denuncia, en no pocas ocasiones superando la fina línea del panfleto, esta película de Spike Lee cuenta con la dirección artística y la ambientación musical como su mejor baza en un conjunto irregular que alterna momentos interesantes y baches narrativos y de tono, además de, como es habitual en el director, alguna que otra zambullida sobrante en la propaganda más burda.

Entre los aciertos musicales destaca el empleo de canciones cuya colocación en la trama, al hilo de su letra, contextualizan, completan o rubrican el momento dramático del argumento, como ocurre con este Too Late to Turn Back Now de Cornelius Brothers and Sister Rose, que subraya el instante en que el protagonista, policía de raza negra (John David Washington), se infiltra entre las organizaciones que demandan la igualdad racial en Colorado Springs en los años setenta, y, prácticamente al mismo tiempo, se enamora de una de las activistas más comprometidas (Laura Harrier).

Música para una banda sonora vital: La dolce vita (Federico Fellini, 1960)

Nino Rota y Federico Fellini, tanto monta. Buena parte de la obra del director de Rimini (16 películas), la mayor parte de aquellas adjetivables como «fellinianas», no sería la misma sin la música del compositor milanés. Por ejemplo, esta obra maestra que crece con cada visionado (a diferencia de sus mal disimuladas, y peores, emulaciones digitales de los últimos años).