Música para una banda sonora vital: la partitura de Alex North rechazada para 2001: una odisea del espacio (2001: A Space Odyssey, Stanley Kubrick, 1968)

El buen entendimiento entre Stanley Kubrick y Alex North durante la producción de Espartaco (Spartacus, 1960) invitaba al optimismo cuando el cineasta requirió la colaboración del músico para el acompañamiento sonoro de su epopeya filosófico-espacial. No obstante, pocas fechas antes del estreno, Kubrick rechazó las composiciones de North y decidió estrenar la película montando las piezas clásicas que había utilizado para medir el tiempo de la acción durante el diseño de las escenas, composiciones de Richard Strauss, Johann Strauss, György Ligeti y Aram Khachaturyan. Años después se editó y publicó la música compuesta por North, que se reproduce a continuación. Una música que no desmerece las imágenes ideadas por la mente de Kubrick pero que, seguro, hubiera hecho de la película algo distinto a lo que es hoy.

Música para una banda sonora vital: La naranja mecánica (A Clockwork Orange, Stanley Kubrick, 1971)

Como es habitual en última parte de su carrera como director, Stanley Kubrick alterna para la música de esta polémica y controvertida película una partitura original, compuesta por Wendy Carlos, y el uso de temas clásicos de compositores como Beethoven, Elgar, Rossini, Rimsky-Korsakov o Henry Purcell. Pero en esta cinta, además, Wendy Carlos adapta en versiones de sintetizador algunos de estos clásicos. Al compositor británico corresponde esta Music for the Funeral of Queen Mary (1695), que ya desde los créditos marca en parte el tono y el significado último de esta controvertida propuesta cinematográfica. Como sucede siempre en el cine de Kubrick, nada es gratuito ni está dejado al azar, al capriho del momento o a la coyuntura del instante; todo está pensado y meditado al extremo, todo tiene su sentido, su lectura y su relación con el contenido de la imagen y el sonido de lo que quiere contar.

A continuación, el tema de Wendy Carlos y la partitura de Purcell.

Música para una banda sonora vital: Reencuentro (The Big Chill, Lawrence Kasdan, 1983)

La nostalgia es uno de los sentimientos más en boga, en particular porque es un nicho de negocio que se está explotando hasta lo insoportable. En 1983, Lawrence Kasdan reflexionó acerca de los pros y contras de este sentimiento en esta película, todo un clásico de este subgénero, cuya trama orbita en torno al reencuentro de un grupo de amigos con motivo del funeral de uno de ellos, que se ha quitado de en medio. El paso a la madurez y las responsabilidades, las oportunidades perdidas, el pasado malogrado, el desencanto de un futuro que no es como se había imaginado y la última ocasión de enderezar la vida y “realizarse”, todo esto representado por el grupo que forman William Hurt, Kevin Kline, Tom Berenger, Glenn Close, Jeff Goldblum, Meg Tilly, JoBeth Williams y Mary Kay Place.

Además del guion, que contiene buenos diálogos y situaciones muy trabajadas y elocuentes (las zapatillas deportivas como símbolo del ansiado cambio de rumbo en la vida, por ejemplo), aunque también un buen puñado de clichés, lo más destacado es la música de la película, una colección de temas clásicos y populares del rock y el pop de The Temptations, Percy Sledge, Smokey Robinson, The Rolling Stones, Aretha Franklin, The Credence Clearwater Revival, The Beach Boys, The Band, The Rascals o Marvin Gaye, con el que nos quedamos, y su Heard It To The Grapevine, que abre la película.

Y de postre, el cierre, que corresponde a Three Dog Night y su Joy to the World, deseo que no es poco para estas fechas y las circunstancias en que nos encontramos.

Música para una banda sonora vital: El ángel (Vicente Escrivá, 1969)

En clara anticipación a la presumible gala televisiva de Nochebuena, y como no todo van a ser néctares y ambrosías en la vida, recuperamos la bizarra versión de La Bamba que perpetra Raphael en El ángel, por derecho propio uno de los mayores bodrios que ha parido el cine español en toda su historia.  La sinopsis no puede ser, de entrada, más disparatada: “El Ángel”, interpretado por Raphael, es una eminencia científica especializada en células fotoeléctricas, pero también (¿quién dijo “encasillarse”?) el propietario de un club nocturno de moda en el que actúa como cantante. No obstante, el suicidio de una amiga lo conduce a entrar en un convento, lo que ocasiona, dada su popularidad, una gran conmoción mundial. Toma ya. Absoluto despropósito al mando de Vicente Escrivá, director conocido por sus películas de sensibilidad nacionalcatólica durante la dictadura franquista, solo comparable al bochorno que genera la secuencia en sí y que, una vez más compartimos aquí para contribuir a extender el caos en el planeta..

Música para una banda sonora vital: Zulú (Zulu, Cy Endfield, 1964)

Tema central de la banda sonora de esta crónica sobre el heroico hecho de armas de Rorke’s Dift. El 22 de enero de 1879, durante la primera guerra anglo-zulú por el dominio de lo que hoy es Sudáfrica, los británicos al mando de Lord Chelmsford, que había desobedecido sus órdenes y había penetrado en territorio zulú, sufrieron la apabullante derrota de Isandlwana, en la que perdieron más de mil soldados y todo su armamento moderno frente a una tropa de cuatro mil guerreros zulúes. El mismo día, apenas ciento cincuenta británicos que no habían llegado a tiempo a la batalla resistieron durante dos días a la misma fuerza zulú en la misión de Rorke’s Drift, logrando que finalmente los nativos levantaran su asedio y se replegaran.

En 1964, en pleno proceso descolonizador de los dominios británicos en África, Stanley Baker y el debutante Michael Caine protagonizaron esta epopeya del cine historicista británico que cuenta con la música de John Barry. Quince años más tarde, en conmemoración del centenario de aquellos hechos, con guion de Endfield y dirección de Douglas Hickox, el cine británico narró de forma más crítica y menos complaciente la masacre de Isandlwana en Amanecer Zulú (Zulu Dawn, 1979).

Música para una banda sonora vital: Il divo (Paolo Sorrentino, 2008)

Si en España estaba el Trío La la la, que acompañó a Massiel en su triunfo en Eurovisión, en Alemania estaba el Trio, a secas, cuyo mayor éxito fue este Da Da Da ich lieb Dich nicht, Du liebst mich nicht, con el que Paolo Sorrentino cierra su colosal retrato de Giulio Andreotti, personaje central de la política italiana prácticamente en todas sus grandes vicisitudes tras la Segunda Guerra Mundial. Brutal radiografía de un personaje que antepone la política, su política -es decir, él mismo-, a cualquier otra circunstancia vital o pública, se trata sin duda de la mejor película de su director y uno de los más elocuentes y profundos retratos de eso que se llama “animal político”, con sus pocas luces y sus inmensas y turbias sombras.

Música para una banda sonora vital: The Way You Look Tonight

The Way You Look Tonight es una canción de Dorothy Fields y Jerome Kern compuesta para la película En alas de la danza (Swing Time, George Stevens, 1936), en la que era interpretada por Fred Astaire. Desde entonces ha aparecido en decenas de películas (de Alfred Hitchcock, Woody Allen o Kenneth Branagh, entre otros), y sin duda es uno de los más importantes clásicos de la música popular americana y ha sido grabada por Frank Sinatra, Tony Bennett, Michael Bublé, Rod Stewart y muchos otros.

 

Música para una banda sonora vital: Kill Bill. Volumen 2 (Kill Bill: Volume 2 Quentin Tarantino, 2004)

Sorpresa absoluta encontrarse con este clásico flamenco de Lole y Manuel en la segunda parte (que, bien abreviadas ambas como correspondía se podían haber fundido en una sola película, y corta) de las sangrientas y vengativas aventuras de una rubia compuesta y sin novio. Como dijo Antonio Gasset, un brillante trabajo de dirección de Quentin Tarantino, aunque no está claro si llega a ser algo más.

 

Música para una banda sonora vital: Empieza el espectáculo (All That Jazz, Bob Fosse, 1979)

Una cara ante el espejo, un frasco de píldoras de dexedrina, un vaso de agua con una pastilla efervescente, una larga ducha… Y el Concierto para Cuerdas y Clavicordio de Antonio Vivaldi. ¡Empieza el espectáculo! Así son los repetidos despertares del implacable coreógrafo Joe Gideon (Roy Scheider) en su aproximación incesante hacia la última estación de su particular via crucis musical.

Música para una banda sonora vital: Hearts and Bones (Ben Lawrence, 2019)

فيلم Hearts and Bones 2019 مترجم

Road to Nowhere supone el impactante colofón de este efectivo (y, en algún momento, efectista) drama australiano que trata de la relación de un fotógrafo de guerra (Hugo Weaving), de regreso en casa antes de lanzarse a su siguiente proyecto, y un refugiado de Sudán del Sur (Andrew Luri) con el que sus fotografías mantienen una insospechada conexión. La película se cierra con una sucesión de estas imágenes, acompañada de la música de Talking Heads.