Mis escenas favoritas: El enmascarado (Black Bart, George Sherman, 1948)

La gran Yvonne De Carlo interpreta en este rutinario western de 1948 nada menos que a Lola Montes, la famosa bailarina y cortesana de origen irlandés que se hizo muy popular en Europa (fue amante, entre otros, de Luis I de Baviera y de Franz Liszt) y Estados Unidos haciéndose pasar por temperamental bailarina española, tal como ilustra aquí la actriz canadiense, con más poca vergüenza que auténtico talento. Max Ophüls inmortalizó cinematográficamente al personaje pocos años más tarde, en su obra maestra de 1955. Bailar mal y pasada de vueltas y gorjear una mala imitación de flamenco también requiere de pericia interpretativa y destreza física.

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Mis escenas favoritas: El pequeño príncipe (The little prince, Stanley Donen, 1974)

Aquí tenemos a Bob Fosse interpretando a una serpiente bailarina y escurridiza en esta fallida (por todo lo demás) obra de Stanley Donen. Lo mejor de la película son las evoluciones en pantalla del maestro del cine musical moderno, de las que Michael Jackson tomó sin duda muy buena nota.

Música para una banda sonora vital: Searching for Sugar Man (Malik Bendjelloul, 2012)

Una película llena de sorpresas este documental sueco que recupera a Sixto Rodriguez, figura olvidada de la música estadounidese, aunque de origen mexicano (dos discos sin apenas recorrido a principios de la década de los setenta), que sin embargo llegó a ser, sin saberlo, una auténtica estrella en la Sudáfrica del apartheid (una Sudáfrica muy reducida: la minoría blanca opuesta al régimen racista), más popular en algunos momentos que los mismísimos The Rolling Stones.

La segunda sorpresa viene al descubrir la calidad de las canciones de Rodriguez, verdaderamente impresionantes. Para muestra, la que motiva el título de la película, excepcional.

 

Mis escenas favoritas: Siete novias para siete hermanos (Seven brides for seven brothers, Stanley Donen, 1954)

Glorioso y atlético momento de uno de los más célebres musicales clásicos, con música de Saul Chaplin y Adolph Deutsch (nótese la chusca coincidencia del nombre) y el gran Stanley Donen a los mandos de este colorista western de cartón piedra.

 

Música para una banda sonora vital: Alabama Monroe (Felix Van Groeningen, 2012)

Toda una gratísima sorpresa esta película belga de 2012, difícil de catalogar (melodrama romántico, drama musical, romance dramático…), que cuenta el enamoramiento súbito entre una tatuadora y el banjo de una banda de música western, y el nacimiento, enfermedad y muerte de su pequeña de seis años.

La originalidad de la cinta radica en su manera de combinar relato y música, amor, drama y humor, y, especialmente, en un hábil guion que descompone narrativamente la historia sin dificultar su seguimiento ni perder un ápice de toda su plenitud emotiva. Una película dura, durísima, que trata de manera distinta y novedosa una historia hasta cierto punto convencional, y en la que la música ejerce de catalizador de una amplísima variable de emociones, todas vividas y mostradas con profunda intensidad.

Diálogos de celuloide – Io, Don Giovanni (Carlos Saura, 2009)

D.Giovanni

CASANOVA: ¿Por qué por una vez no renunciar a este insulso viaje al infierno y viajar al paraíso?, ¿eh? Una meta salvaría su alma. El justo precio para aquel que hasta el final ha sido esclavo de los placeres terrenales. ¡Dejadle salvar su alma!

LORENZO DA PONTE: No. Don Giovanni asume su responsabilidad. De otro modo sería un hipócrita. Vos mismo lo predicabais: “un instante de vida terrenal vale más que toda la eternidad”.

CASANOVA: ¿Yo he dicho eso?…, bueno, no importa. ¿Por qué entregarle al fuego eterno? ¿Tal vez porque me reconocéis en él y queréis condenarme?

DA PONTE: No, Giacomo, soy yo quien me reconozco en Don Giovanni.

CASANOVA: De ser así, su caída sería también la vuestra.

DA PONTE: Solo de una parte de mi vida, esa parte de la que quiero liberarme.

Io, Don Giovanni (Carlos Saura, 2o09).

 

Mis escenas favoritas – Granujas a todo ritmo (The Blues Brothers, John Landis, 1980)

Elwood_39

¿Por qué el bueno de Elwood Blues (Dan Aykroyd) aprovecha cualquier ocasión para “ver la luz” y menear el esqueleto compulsivamente? Pues porque en su piso no puede hacerlo…