Cine en serie – La historia interminable

MAGIA, ESPADA Y FANTASÍA (XII)

La filmografía del alemán Wolfgang Petersen contiene un par de títulos interesantes filmados en su país antes de emigrar a Hollywood para rodar banalidades disueltas en efectos especiales. Enemigo mío (1985), su primer trabajo en América, todavía contenía algo de su pericia como cineasta y narrador, pero poco a poco fue cediendo al cine espectáculo de vacíos y gratuidades. En cambio, sus trabajos en Alemania, televisión aparte, comprenden la magnífica Das boot. El submarino (1981) y La historia interminable (1984), arriesgadísima adaptación a la gran pantalla de la novela fantástica, en todos los aspectos, de Michael Ende.

Y decimos arriesgadísima porque siempre supone una labor con mucho de apuesta personal llevar a la pantalla el imaginario fantástico que, saliendo de la pluma de un autor literario, ha llenado durante lustros la memoria colectiva y los sueños (y alguna pesadilla) de millones de lectores. Las multimillonarias recaudaciones de la película en todo el mundo, el popularísimo éxito de su canción (Neverending story, del británico Christopher Hamill, conocido como Limahl) y también de la hermosa partitura de Giorgio Moroder y Klaus Doldinger, el recuerdo que, aunque no de forma comparable al libro, dejó en millones de espectadores de una generación en todo el mundo, propiciaron los cantos de sirena que llevaron a Petersen a Hollywood y su constante necesidad de, profundizando en lo peor del fenómeno, intentar por todos los medios repetir un éxito que jamás volverá. Al menos, si sigue haciendo el cine que hace…

Esta producción alemana nos lleva, cómo no, hasta Bastian, un niño cuya vida diaria en el colegio se hace de lo más difícil. Escondido en el desván mientras sus compañeros asisten a clase, lee un libro que ha birlado de una vieja tienda de antigüedades. El libro le resulta enigmático y extraño, está escrito en diferentes colores, contiene láminas que hacen referencia a un mundo legendario de héroes y criaturas fabulosas, a un reino llamado Fantasía. El reino se halla en peligro; una tenebrosa nube conocida como La Nada avanza sobre él y amenaza con devorarlo, sumergirlo en la oscuridad. Sólo unos pocos valientes intentan hacer algo frente a su avance, entre ellos, Atreyu, un niño héroe que cabalga con la misión de salvar el reino de Fantasía. Pero no está solo. Hay otro héroe que va a prestarle su ayuda. Aunque Bastian no está seguro de entender bien la historia. Porque no puede creerse que él mismo, el niño que hace pellas para esconderse en el desván del colegio a leer y olvidar sus problemas diarios, aparezca en la historia, que la salvación definitiva de Fantasía dependa de él. No puede creerlo y, sin embargo, el libro no cesa de llamarle, de pedirle que entre en él. Continuar leyendo “Cine en serie – La historia interminable”

Cine en serie – Willow

MAGIA, ESPADA Y FANTASÍA (VII)

Willow (1988) era hasta El desafío: Frost contra Nixon (cinta que algunos pensamos que se la hizo un primo listo) la mejor película, cosa tampoco muy difícil viendo las demás, de Ron Ronnie Howard, el niño pelirrojo de American Graffiti o El último pistolero reconvertido después en infumable director de bodrios comercialoides. Su mediocre filmografía, que ya le valió un lugar en una tienda de los horrores para él solito, sólo aparece salpicada por algún momento apreciable en su cine, si bien las dos películas citadas son lo más rescatable de una carrera tan variopinta como repleta de concesiones al público (esa característica denominada “cine para toda la familia” que a un servidor especialmente le da pampurrias). En esta película de espadas y brujería ambientada en un imaginario mundo medieval, no obstante, consigue apuntarse un tanto con una buena película de aventuras, puro entretenimiento y nada más, pero de calidad estimable, gracias principalmente a un excelente y vibrante ritmo sostenido en un guión previsible y tópico pero con la acción muy bien planificada, enriquecido además, y es un detalle muy a su favor, de ciertos toques de humor, incluso a veces inteligente, si bien flaquea en las fuentes religiosas que Howard utiliza siempre como inspiración para sus films, los cuales destilan mensajes tendenciosamente ultraconservadores y apologetas de los planteamientos más retrógados y cavernarios.

En las mazmorras del castillo de la malvada reina Bavmorda (Jean Marsh), una cautiva da a luz a una niña que viene marcada con las señales que una antigua profecía atribuye a quien será capaz de terminar con el dominio de terror que la hechicera ha impuesto sobre el país. Cual Herodes, Bavmorda planea liquidarla para que no le quite la poltrona, pero la comadrona que ha atendido el parto, apiadada de la niña, huye con ella. Cuando los perros de presa lanzados por la reina en su busca dan por fin con ella, pone a la niña en un canasto sobre las aguas de un río, que la llevan, cual Moisés por el Nilo, hasta una villa en la que todos sus habitantes son de talla menuda. Entre ellos, Willow (Warwick Davis), un joven campesino, sueña con convertirse en un poderoso mago que consiga sorprender a sus conciudadanos con unos cuantos trucos a lo Tamariz. Allí nadie sabe qué hacer con la cría, pero cuando llegan noticias de que Bavmorda anda tras ella, el valiente Willow emprende un largo viaje para ponerla a salvo y, en compañía de un guerrero mujeriego y venido a menos llamado Madmartigan (Val Kilmer, uno de sus tres buenos papeles junto al atracador de Heat y el Jim Morrison de The Doors) y otros aliados perseguidos por la malvada reina, tendrá que enfrentarse a los soldados de la hechicera comandados por su hija Sorsha (Joanne Whalley, que a partir de esta película añadiría un Kilmer a su nombre artístico). Continuar leyendo “Cine en serie – Willow”