Sherlock Jr. (El moderno Sherlock Holmes), de Buster Keaton

Para estas vacaciones nada mejor que deleitarse con uno de los más celebrados clásicos del cine mudo y uno de los mejores trabajos de quizá el mayor y más aclamado genio de la comedia de ese periodo (con permiso de Charles Chaplin y Harold Lloyd): Buster Keaton. En 1924 dirigió y protagonizó junto a Kathryn McGuire, Joe Keaton y Ward Crane esta joya de la comedia repleta de gags memorables que cuenta la historia de un proyeccionista de cine, un joven soñador que anhela convertirse en detective y que mágicamente se ve metido en una película en la que debe salvar la vida de la chica (¿le suena a alguien alguna trama parecida?).

Un lujo de obra maestra (atención a la escena del billar y al largo periplo en moto) de acción milimétricamente precisa para disfrutar en sus íntegros cuarenta y cinco minutos y para preguntarse, por ejemplo, dónde quedan los comediantes de hoy (Ben Stiller, Adam Sandler, Steve Martin y demás patulea) al lado de genios del arte con mayúsculas como Buster Keaton.

‘Nosferatu, vampiro de la noche’ de F. W. Murnau

Adaptación libre de Drácula, de Bram Stoker, reelaborada como Nosferatu, Symphonie des Grauens (Nosferatu, sinfonía del horror) por Murnau ante la falta de acuerdo para la compra de los derechos de la novela con los herederos del escritor irlandés. Sin embargo, ante las evidentes semejanzas con la obra literaria, apenas disimuladas con algunos cambios de nombres y lugares (conde Orlok en vez de conde Drácula, situar la acción en Bremen y no en Londres, etc.), la viuda de Stoker demandó al director alemán por infracción de los derechos de autor y ganó el pleito (a pesar de ello, en el vídeo se ha utilizado la nomenclatura de la obra literaria, y no la adaptación de Murnau).

Esta obra maestra del sublime cineasta alemán rodada en 1922 con el enigmático Max Schreck como protagonista es una de las cimas el cine de terror de todos los tiempos. Se ofrece íntegra y sin cortes publicitarios (B/N, 84 minutos).

Con esta obra maestra esta escalera se toma un merecido descanso veraniego, retiro temporal salpicado ocasionalmente de alguna escena favorita o alguna que otra música para una banda sonora vital. Feliz (y terrorífico) verano para todos.