La tienda de los horrores – El ansia

El ansia constituye el debut en la dirección por todo lo bajo de otro habitual de esta sección, Tony Scott, el hermano tonto de Ridley. En ella, el bueno de Tony ya da muestras de por dónde van a ir los tiros en su filmografía, repleta de títulos de mamporros, efectos especiales, tiros a mansalva, lenguaje soez, estética videoclipera, personajes y tramas superficiales (empobrecidos a menudo a partir del guión original, como en el caso de Amor a quemarropa) y repartos ocasionalmente brillantes casi siempre desaprovechados. Y lo que es peor, la cosa ha terminado contagiando al resto de la familia, ya que Ridley, aunque con otro aire, le ha seguido los pasos.

Mucho antes de que Coppola convirtiera a Drácula en protagonista de una ópera visual, de que a los suecos se les ocurriera dotar a los vampiros de la capacidad de erigirse en vehículos para la crítica social y el drama de personajes, y de que a cierta lumbrera le explotara el cerebelo trasladando el universo vampírico a un instituto norteamericano de niños pijos y agilipollados, Scott tuvo la “original” visión de trasladar los esquemas clásicos de las crónicas vampíricas al Manhattan de los años ochenta, estilizados, edulcorados, pasados por el estilo neogótico y la música de Bauhaus, y encontrando en el exotismo de sus protagonistas (Catherine Deneuve y David Bowie) el vehículo perfecto para su historia, y en su antagonista, la Van Helsing de turno (Susan Sarandon), el contrapeso adecuado de realismo para una historia de terror mágico presuntamente adornado de malditismo romántico.

La premisa incluso pudiera considerarse interesante: Miriam Blaylock, un vampiro, una vampira, o vampiresa, o como se diga, de lo más chic y moderna (la Deneuve), colecciona ropas caras, objetos de arte, preferentemente del Antiguo Egipto y del Renacimiento, amantes y víctimas con las que nutrirse de RH. Como es de lo más mona, nunca le faltan pretendientes dispuestos incluso a ceder sus almas a cambio de una existencia sin fin al lado de semejante chicarrona, aunque cuando ella se cansa de sus amores, éstos no hacen sino envejecer súbita e interminablemente hasta convertirse en vegetales. Como nada dura siempre, su actual amante (Bowie) salta de golpe a la edad del IMSERSO y ella ha de buscarse otro plan. Continuar leyendo “La tienda de los horrores – El ansia”