Música para una banda sonora vital: Top secret! (Jim Abrahams, David Zucker, Jerry Zucker, 1984)

Hay poco rock and roll…

Val Kilmer, marcándose un Elvis, antes de comerse a sí mismo, en esta disparatada y gloriosa comedia.

Mis escenas favoritas – Top Secret! (1984)

Desternillante, exitosísima en el momento de su estreno, Top secret! (1984) constituye de lo mejor del trío formado por Jim Abrahams y Jerry y David Zucker, creadores asimismo de las sagas Aterriza como puedas o Agárralo como puedas, con sus múltiples secuelas, variantes, hipertrofias y continuaciones, generalmente cada vez menos afortunadas con cada nueva entrega. Pero entonces la fórmula estaba en su apogeo, y eso posibilitó la confección de una aventura delirante que apunta contra todo y contra todos y no deja títere con cabeza: no se salvan ni Elvis Presley ni los Beach Boys, ni el fenómeno fan ni la política de bloques, ni el cine de espías o de guerra de Hollywood ni los cuentos infantiles. Y, además de que Val Kilmer nunca ha estado en cualquier otra película mejor que aquí (con lo que eso significa…), la cinta hace una crítica de Hitler, de los nazis, de los comunistas y de los totalitarismos y de la violencia mucho más aguda, hilarante, brillante y acertada que la idiotez esa de los Malditos bastardos de Tarantino.

Mis escenas favoritas – Top secret

La película dirigida en 1984 por los hermanos David y Jerry Zucker y Jim Abrahams, prototipo de la película desternillante consistente en una sucesión de gags a cual más absurdo pero de una tremenda efectividad, contiene muchas escenas hilarantes, golpes de humor soberbios y numerosos diálogos recordados por su comicidad. Además, sigue siendo el mejor papel hasta la fecha de Val Kilmer, que ya es decir. La película cuenta la ridícula historia de una estrella del rock americano que va a Berlín oriental a participar en un festival cultural y que termina aliándose con la resistencia francesa para liberar a un excéntrico científico prisionero de los alemanes y que acaba de inventar un revolucionario sistema para la detección de submarinos de la OTAN bajo la superficie, además de un espectacular invento para la desalación de agua marina (“¿Puede imaginar el efecto que podría suponer entre los pueblos del Tercer Mundo?”, dice el profesor, y el músico le contesta, “sí, la de saleros que iban a llenar”).

El caso es que esta escena, la visita a la librería de Sven Jorgensen (el veterano Peter Cushing), que no es la más graciosa ni la mejor, sí tiene una particularidad que la hace diferente, y es que está rodada al revés, es decir, desde el final al principio, en un divertimento poco corriente desde los tiempos del cine mudo, por lo que las evoluciones de los actores en el momento de rodarla fueron exactamente a la inversa de como aparecen.