Música para una banda sonora vital: La maldición de Lake Manor (Il nido, Roberto de Feo, 2019)

Where Is My Mind?, célebre tema de The Pixies, ha sido varias veces incluido en bandas sonoras de películas. Quizá sea su aparición en Trainspotting (Danny Boyle, 1996) la más recordada, antes de que esta película de Roberto de Feo (mucho ruido y pocas nueces, mucha factura visual y mucho diseño de producción, muchas ínfulas de suspense gótico, mucha referencia literaria, pero, en resumidas cuentas, demasiada pedantería visual y demasiadas ansias de moraleja insustancial), incorporara como leitmotiv musical principal la versión a piano del compositor francés Maxence Cyrin, aquí ilustrada con una de las mayores exaltaciones románticas de Greta Garbo en el cine mudo.

Diálogos de celuloide: Trainspotting (Danny Boyle, 1996)

Resultado de imagen de trainspotting

Elige la vida. Elige un empleo. Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor grande que te cagas. Elige lavadoras, coches, equipos de compact-disc y abrelatas eléctricos. Elige la salud, colesterol bajo y seguros dentales. Elige pagar hipotecas a interés fijo. Elige un piso piloto. Elige a tus amigos. Elige ropa deportiva y maletas a juego. Elige pagar a plazos un traje de marca en una amplia gama de putos tejidos. Elige bricolaje y preguntarte quién coño eres los domingos por la mañana. Elige sentarte en el sofá a ver teleconcursos que embotan la mente y aplastan el espíritu mientras llenas tu boca de puta comida basura. Elige pudrirte de viejo cagándote y meándote encima en un asilo miserable, siendo una carga para los niñatos egoístas y hechos polvo que has engendrado para reemplazarte. Elige tu futuro. Elige la vida… ¿Pero por qué iba yo a querer hacer algo así? Yo elegí no elegir la vida: yo elegí otra cosa. ¿Y las razones? No hay razones. ¿Quién necesita razones cuando tienes heroína?

============================================

Me lo he justificado a mí mismo de todas las maneras. Que no era para tanto, solo una pequeña traición, o que nuestras vidas habían ido por caminos cada vez más distintos, ese tipo de cosas. Pero afrontémoslo, les di el palo a mis supuestos colegas. A mí Begbie me importaba una mierda, y Sick Boy… Él me habría hecho lo mismo si se le hubiese ocurrido primero. Y Spud, bueno, vale, lo sentí por Spud. Él nunca le hizo daño a nadie. Entonces, ¿por qué lo hice? Podría ofreceros un millón de respuestas, todas falsas. Lo cierto es que soy una mala persona, pero eso va a cambiar, yo voy a cambiar. Es la última vez que hago algo así. Ahora voy a reformarme y dejar esto atrás, ir por el buen camino y elegir la vida. Estoy deseándolo, voy a ser igual que vosotros. El trabajo, la familia, el televisor grande que te cagas, la lavadora, el coche, el equipo de compact disc y el abrelatas eléctrico, buena salud, colesterol bajo, seguro dental, hipoteca, piso piloto, ropa deportiva, traje de marca, bricolaje, teleconcursos, comida basura, niños, paseos por el parque, jornada de nueve a cinco, jugar bien al golf, lavar el coche, jerseys elegantes, navidades en familia, planes de pensiones, desgravación fiscal… ir tirando mirando hacia delante hasta el día en que la palmes.

Guion de John Hodges, sobre la novela de Irvine Welsh.

Diario Aragonés: 127 horas

Título original: 127 hours
Año: 2010
Nacionalidad: Reino Unido / Estados Unidos
Dirección: Danny Boyle
Guión: Simon Beaufoy y Danny Boyle, sobre el libro de Aron Ralston
Fotografía: Anthony Dod Mantle, Enrique Chediak
Reparto: James Franco, Kate Mara, Amber Tamblyn, Treat Williams, Clemence Poesy, Kate Burton
Duración: 93 minutos

Sinopsis: Basada en la historia real de Aron Ralston, cuenta la dramática peripecia de un estadounidense aficionado al montañismo atrapado en una estrecha grieta del desierto de Utah y cuya supervivencia dependía únicamente de una decisión drástica contra su propia integridad física.

Comentario: Danny Boyle, consagrado popularmente a nivel internacional gracias al éxito de Slumdog millionaire (2008), posiblemente una de las peores películas que hayan triunfado jamás en los premios Oscar, vuelve a demostrar en 127 hours lo poco que queda del inteligente, refrescante, transgresor e innovador director de Trainspotting (1996). Boyle parte de la angustiosa premisa inicial, la perturbadora experiencia real de Aron Ralston (James Franco) para que sea el público el que sienta terror por sí mismo imaginando lo que debió suponer para un hombre permanecer en el fondo de una grieta con un brazo atrapado por una roca durante más de cinco días, sin posibilidad ninguna de rescate, sin víveres y con una única posibilidad de salvación: la automutilación.

Boyle se ha vuelto vago y, mientras por un lado intenta completar con imágenes banales, concentraciones humanas, eventos de masas y fiestas populares (Sanfermines incluidos) reflejados en pantalla partida para enmarcar y “decorar” la terrible experiencia de su protagonista [continuar leyendo]