Cine de verano: Una tarde en el circo (At the Circus, Edward Buzzell, 1939)

Un clásico de los hermanos Marx en la Metro-Goldwyn-Mayer, con secuencias hilarantes como la de la chapa para acceder al tren o la de los cigarros, o números musicales míticos como Lydia the Tattooed Lady. Lo de menos, el argumento: cuando un joven renuncia a la fortuna que ha heredado de su tía para enrolarse en el circo donde trabaja su novia, que está en crisis porque su propietario ha huido con el dinero de la recaudación, los hermanos Marx les ayudan a evitar la quiebra y su desaparición. Y es que en la MGM los hermanos se vieron «reducidos» a la condición de comparsas de una trama romántica azucarada y canciones melosas, con menos margen para dejar la locura correr en los fotogramas. Pese a todo, quizá sean sus películas de la MGM las más populares entre el público.

Mis escenas favoritas – Una tarde en el circo

Para echarse unas buenas risas siempre funciona recuperar una escena de los Hermanos Marx, en esta ocasión de Una tarde en el circo, quizá la última de sus grandes películas, dirigida por Edward Buzzell en 1939 (un año pésimo para la Historia de España pero glorioso para la Historia del cine). Nos quedamos con la inolvidable escena de los cigarros.

Música para una banda sonora vital – Red Hot Chili Peppers

¿Podría uno imaginar un lugar más inapropiado para el estupendo grupo de rock californiano Red Hot Chili Peppers que la banda sonora de Coneheads, infumable subproducto de comedia-ciencia ficción titulada en España Los Caraconos? Pues en efecto, en la música de este truño de 1993 con Dan Aykroyd como protagonista, está incluida, además del ochentero Tainted love de Soft Cell, este pedazo de tema, Soul to squeeze, con un vídeo que anda a medio camino entre los Freaks de Tod Browning y Una tarde en el circo de los Hermanos Marx.

Pero como los RHCP son favoritos de este blog, se les perdona casi todo. Sobre todo porque son capaces de temazos y vídeos tan buenos como Can’t stop, inspirado en las «esculturas en un minuto» del austríaco Erwin Wurm.