Música para una banda sonora vital: Alabama Monroe (Felix Van Groeningen, 2012)

Toda una gratísima sorpresa esta película belga de 2012, difícil de catalogar (melodrama romántico, drama musical, romance dramático…), que cuenta el enamoramiento súbito entre una tatuadora y el banjo de una banda de música western, y el nacimiento, enfermedad y muerte de su pequeña de seis años.

La originalidad de la cinta radica en su manera de combinar relato y música, amor, drama y humor, y, especialmente, en un hábil guion que descompone narrativamente la historia sin dificultar su seguimiento ni perder un ápice de toda su plenitud emotiva. Una película dura, durísima, que trata de manera distinta y novedosa una historia hasta cierto punto convencional, y en la que la música ejerce de catalizador de una amplísima variable de emociones, todas vividas y mostradas con profunda intensidad.