Mis escenas favoritas: El pequeño príncipe (The little prince, Stanley Donen, 1974)

Aquí tenemos a Bob Fosse interpretando a una serpiente bailarina y escurridiza en esta fallida (por todo lo demás) obra de Stanley Donen. Lo mejor de la película son las evoluciones en pantalla del maestro del cine musical moderno, de las que Michael Jackson tomó sin duda muy buena nota.

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Música para una banda sonora vital – The Beatles

A hard day’s night y Help! son, además de dos de las más célebres canciones del cuarteto de Liverpool, los títulos de las dos primeras incursiones de The Beatles en el cine, ambas a las órdenes de Richard Lester. A diferencia de otros productos cinematográficos concebidos en exclusiva para el lucimiento de los cantantes de turno con fines recaudatorios, las dos películas de Lester con The Beatles son más que estimables. A hard day’s night (1964) es un pseudo-documental en clave de humor en el que se nos cuenta una supuesta rebelión del grupo contra su fama (huyen de sus fans, de los periodistas, de los managers, hasta de la música) que proporciona algunas de las imágenes más recordadas de Paul, John, George y Ringo. Help! (1965) se nutre de la libertad que impregna el nacimiento del pop en los sesenta y, apostando ya decididamente por la ficción aunque el grupo se interpreta a sí mismo, cuenta la historia de una estrafalaria secta india que viaja a Inglaterra para robar a Ringo Starr el gordísimo rubí que luce en su anillo (nótese que el vídeo musical es en realidad la escena que abre la película, repárese en el anular de la mano derecha del batería), imprescindible para una ceremonia de sacrificio a su diosa Kaili, lo que da pie a una serie de aventuras a lo largo de todos los tópicos británicos hasta acabar en unas delirantes islas Bahamas. Ambas películas tienen su gracia, pero el leitmotiv sigue siendo la música de The Beatles, cuyos mayores éxitos de este periodo inicial de fama mundial tienen su hueco en cada uno de los films. Documentos importantísimos tanto para acercarse al grupo de Liverpool como para estudiar la génesis de ese otro hijo bastardo del cine que se llama videoclip.