Música para una banda sonora vital: La naranja mecánica (A Clockwork Orange, Stanley Kubrick, 1971)

Como es habitual en última parte de su carrera como director, Stanley Kubrick alterna para la música de esta polémica y controvertida película una partitura original, compuesta por Wendy Carlos, y el uso de temas clásicos de compositores como Beethoven, Elgar, Rossini, Rimsky-Korsakov o Henry Purcell. Pero en esta cinta, además, Wendy Carlos adapta en versiones de sintetizador algunos de estos clásicos. Al compositor británico corresponde esta Music for the Funeral of Queen Mary (1695), que ya desde los créditos marca en parte el tono y el significado último de esta controvertida propuesta cinematográfica. Como sucede siempre en el cine de Kubrick, nada es gratuito ni está dejado al azar, al capriho del momento o a la coyuntura del instante; todo está pensado y meditado al extremo, todo tiene su sentido, su lectura y su relación con el contenido de la imagen y el sonido de lo que quiere contar.

A continuación, el tema de Wendy Carlos y la partitura de Purcell.

Música para una banda sonora vital: Top secret! (Jim Abrahams, David Zucker, Jerry Zucker, 1984)

Hay poco rock and roll…

Val Kilmer, marcándose un Elvis, antes de comerse a sí mismo, en esta disparatada y gloriosa comedia.

Música para una banda sonora vital – Flower power (como una regadera)

Titulada originalmente Greenfingers, y dirigida por Joel Hershman en 2000, Flower power (como una regadera) es una flojísima comedia británica basada en la historia real de unos presos dedicados al cultivo de flores en la cárcel que lograron cierta notoriedad pública gracias a su participación en un famoso concurso floral. Aparte de la presencia irrelevante pero inofensiva de Clive Owen y Helen Mirren en el reparto de esta nadería, tratando de lo que trata no podía faltar, aun de manera fragmentaria, este tema de Tears for fears, Sowing the seeds of love.