“Cine y matemáticas. Resolviendo problemas”, de José María Sorando

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La nueva entrega literario-matemática de José María Sorando Muzás es una auténtica gozada que asegura un buen rato de entretenimiento, cine, puesta al día y aprendizaje de números, cálculos, álgebra o geometría. Siempre con las películas y las series de televisión como pretexto para hacernos pensar en números, el libro divide el material en una serie de capítulos a cual más curioso e interesante, y con un invariable sentido del humor. A saber:

Cuestión de tamaños: gorilas gigantes, monstruos de toda clase y condición, increíbles hombres menguantes, dinosaurios, criaturas fantásticas, Gulliver o Alicia… El misterio y los límites de las relaciones entre volumen, masa y superficie.

Vampiros y estafas exponenciales: no muertos, zombis, infectados… ¿Pueden extenderse con la rapidez y velocidad con que se nos muestra en las películas? ¿No deberían sufrir paulatinamente la falta de alimento y por ello mismo avanzar hacia su autodestrucción? ¿Y qué hay de esos otros vampiros, los de verdad, que se ocultan en las tinieblas de los consejos de administración? Estafas piramidales, fraudes macroeconómicos, timos, mentiras y más mentiras… El día a día de nuestro país.

Atrapa el gazapo: divertidísimo capítulo con las metidas de pata más clamorosas en guiones de producciones de todo pelaje y pretensión, errores de doblaje, fallos en los cálculos, pifias con el número pi, disparates geométricos, lógica absurda y errores que lo parecen pero no lo son. Otra manera de detectar cuáles son las buenas y las malas películas.

Matemáticas en el lado oscuro: los números de la Bestia, quien controla las matemáticas controla el mundo, villanos matemáticos y crímenes lógicos. Números de miedo…

Matemáticas contra el crimen: lucha contra la corrupción y el fraude, desencriptar los mensajes de los asesinos en serie, perfiles psicológicos, seguridad en Internet, el carbono 14… Cuando el talento con los números se emplea en hacer el bien.

Ecuaciones decisivas: cómo las matemáticas pueden salvar la vida de los intrépidos astronautas perdidos en el espacio exterior, fórmulas objeto de espionaje, algoritmos y matemáticas aplicadas al deporte y al juego, por qué la austeridad no es el camino… Un capítulo cuya incógnita a despejar es la fórmula de la belleza.

¡Houston, tenemos un problema!: cómo sobrevivir en Marte sin que se te ponga el careto de Matt Damon, la formulación de los problemas matemáticos escolares, la poligamia como problema de derecho sucesorio, trampas estadísticas, creatividad inesperada… Problemas y más problemas.

Para vivir: hermoso capítulo que relaciona las matemáticas y los números con conceptos como la libertad, la igualdad y la fraternidad. O sea, matemáticas a la Kieslowski.

Matemáticas explicadas con sencillez y claridad, con aplicaciones prácticas y cotidianas extraídas de ejemplos cinematográficos y televisivos, personajes inolvidables, situaciones chocantes, extractos de guiones con implicaciones numéricas y matemáticas, curiosidades biográficas, historias matemáticas, actores y actrices, cagadas monumentales… en un bello y ameno libro que con la sordina del cine nos llena la cabeza, y el corazón, de matemáticas para vivir y soñar un mundo mejor.

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8 comentarios sobre ““Cine y matemáticas. Resolviendo problemas”, de José María Sorando

    1. Pues en efecto es muy interesante, porque además de divertido y muy ilustrativo, permite hacerse una idea del grado de preparación, o de desastres, que contienen algunas películas que tenemos por buenas o malas en función de otros criterios. Contiene diálogos interesantes, curiosidades, datos… Muy muy bueno y original.

      Besos

  1. ¡AAAAAAhhhhhgggggg! ¡Las matemáticas! Cuando vi King Kong de crío me gustó muchísimo. Luego de adolescente me gustó todavía más por encontrarle connotaciones de altas esferas: el gorila subido en la cúspide del capitalismo que era el Empire State Building en plena depresión y allí, el gorila (obrero) acribillado como un vulgar delincuente. Luego vino la observación astronómica, las ecuaciones y las mates (que siempre cateaba) pero que luego me aficioné mucho a la astronomía por los espacios y distancias siderales. Me deprimí al comprobar lo insignificantes que somos, pero lo peor fue lo de King Kong. El bicho subiendo al Empire State Building… descubrí gracias a la ley cuadrado-cúbica que ya conocía el puto Galileo, que el bueno de King con sus pregonados 15 metros de altura debía de pesar unas ciento veinte toneladas (casi veinte veces que el tiranosauro Rex, el animal más pesado (después de Oriol Junqueras) que ha andado por la superficie del planeta. Según King tendría serios problemas para, simplemente, levantar la pata y andar… Sigo. El hombre invisible (1897) de H. G. Wells. Ahora es divertido razonar que si ha de ser del todo invisible, el personaje resulta inevitablemente ciego… y paro ya, porque si sigo me voy a tener que quedar solo con las películas de los hermanos Calatrava, pero mi afición a la antropología me dice que…

    Pues nada, habrá que hacerse con este libro, amigo mío.

    Fuerte abrazo

    1. Si en los Calatrava no incluyes al famoso arquitecto que no da ni una, vamos bien.

      Pues sí, King Kong es un machote simpático… pero imposible. Como tantos otros monstruos que el libro recoge y se va cepillando uno por uno. Ay, por desgracia no dice nada de las medidas de Fay Wray… El que plantea paradojas interesantes es El increíble hombre menguante.

      Un libro estupendo, de verdad. Abrazos.

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