Música para una banda sonora vital: Master and Commander: al otro lado del mundo (Master and Commander: The Far Side of the World, Peter Weir, 2003)

Uno de los grandes aciertos de la, por otra parte, irregular propuesta de Peter Weir para la adaptación a la pantalla del universo de Patrick O’Brien y su serie de novelas sobre las aventuras del capitán naval Jack Aubrey es la elección de la música. En particular, el empleo de La Musica Notturna Delle Strade di Madrid de Luigi Boccherini, compositor italiano afincado por más de cuarenta años en la corte española. En el primer vídeo, se incluye la versión incluida en la banda sonora de la cinta. En el segundo, la partitura completa de Boccherini dirigida por Jordi Savall.

Mis escenas favoritas: Alexander Nevsky (Aleksandr Nevskiy, Sergei M. Eisenstein, 1938)

Estaba claro que la biografía de Alexander Nevsky era carne de propaganda soviética. El príncipe defendió y protegió a la Rusia del siglo XIII de una doble invasión, la teutona por el norte y la mongola por el este. La batalla sobre la superficie helada del lago Peipus, adornada con la inmensa partitura compuesta por Sergei Prokofiev, es uno de los momentos más brillantes de esta cinta del maestro soviético Sergei M. Eisenstein, ya más que cuestionado entonces por las instancias oficiales de la dictadura.

La secuencia destaca tanto por su valor simbólico y su carácter premonitorio (no iban a tardar mucho nuevos invasores alemanes en vérselas con un feroz enemigo ruso sobre superficies heladas) como por su significativa ruptura del eje en la construcción narrativa.

Hablamos de Chinatown (Roman Polanski, 1974) en La Torre de Babel de Aragón Radio

Música para una banda sonora vital: Duelo de titanes (Gunfight at the OK Corral, John Sturges, 1957)

Dimitri Tiomkin es sin duda uno de los más grandes compositores de la historia del cine. Nacido en Ucrania, tras instalarse en Inglaterra marchó a Estados Unidos para una gira de conciertos, y sintió que había encontrado su lugar en el mundo y en la composición para el cine su forma de encauzarse profesionalmente. Muy interesado por las músicas tradicionales norteamericanas y por los sonidos nativos, su trayectoria se caracteriza por la magnificencia de sus orquestaciones y por la épica de la que dota a sus temas. La larga carrera de Dimitri Tiomkin, ganador de cuatro premios Óscar y nominado en otras once ocasiones, incluye composiciones para algunas de las más importantes películas de directores como Frank Capra, Howard Hawks, Alfred Hitchcock, Fred Zinnemann, Otto Preminger, William Wyler, John Huston, John Sturges, Robert Aldrich, John Sturges, Anthony Mann, Henry Hathaway o Nicholas Ray. Destacó además como creador de canciones, como Degüello para Río Bravo (Howard Hawks, 1959), que introdujo las guitarras españolas y las trompetas en la línea que después seguiría Ennio Morricone para los westerns de Sergio Leone, y que se repetía en la banda sonora de El Álamo (John Wayne, 1960), o el tema principal de este glorioso y mítico western de Sturges, interpretado por Frankie Laine.