Cine de verano: El terror de los Tongs (The Terror of the Tongs, Anthony Bushell, 1961)

Sax Rohmer, además de servir de referencia a cierto director francés de nombre Éric para bautizarse artísticamente, es el creador del inmortal personaje de Fu Manchu, el malvado villano de origen chino que, desde el Tercer Mundo, discutía el dominio colonial global de las potencias occidentales. Sus novelas y relatos, a menudo incluso los que no protagonizaba su célebre creación, incidían en estas historias de sociedades secretas chinas que dirigían los hilos del crimen organizado o tenían como última finalidad controlar el mundo. Las adaptaciones cinematográficas de sus obras, en particular las protagonizadas en los años 30 y 60 del siglo XX, protagonizadas por Boris Karloff o Christopher Lee no carecen, sin embargo, de subtexto: las primeras se situaban en un tiempo en que Japón se erigía en belicosa potencia militar de oscuros propósitos en el Sudeste de Asia y Oceanía; las segundas se enmarcaban en un entorno en que los viejos imperios europeos reconocían la independencia de sus más antiguas e importantes colonias, países que ahora integraban eso que dio en llamarse Tercer Mundo, países “subdesarrollados” o “en vías de desarrollo” en los que a menudo caudillos nacionales discutían abiertamente la preponderancia occidental en el orden político, económico y militar mundial. En el fondo de estas historias de intriga criminal algo simples y facilonas pero repletas del misterio y el encanto de la China milenaria subyace este renacimiento de culturas y países largamente sometidos, que luchan por abrirse al mundo en igualdad de condiciones, si bien por ello pueden ser tildados de villanos.

Cine de verano: Rosaura a las diez (Mario Soffici, 1958)

Película de entre las más importantes del cine argentino, esta joya entremezcla el melodrama y el cine de intriga policial a través de una compleja trama construida a partir de frescos costumbristas que alternan drama y cierto humor, a veces de lo más negro, y en particular desde la superposición de relatos referidos a temporalidades distintas y hechos coincidentes del mismo relato, pero con versiones diferentes. Verdad y mentira, realidad y fantasía, conviven en esta película que habla de las múltiples percepciones que pueden existir de una misma realidad.

Cine de verano: Sombras de sospecha (The Naked Edge, Michael Anderson, 1961)

La última película protagonizada por Gary Cooper, justo el año de su muerte, es este melodrama criminal con tintes de cine de suspense gótico que cuenta con la participación de Deborah Kerr, Michael Wilding y Peter Cushing. Una historia clásica basada en la sospecha de aire hitchcockiano que constituye la despedida de uno de los más grandes actores de Hollywood.

Cine de verano: La última orden (The Last Command, Josef von Sternberg, 1928)

Inspirada supuestamente en un hecho real dado a conocer por el cineasta Ernst Lubitsch, escrita por John F. Goodrich y Herman J. Mankiewicz a partir de la historia trazada por Lajos Biro y el propio Sternberg, La última orden es una de las grandes obras maestras del director vienés. Protagonizada por el legendario Emil Jannigs, cuya interpretación fue una de las que le valieron el primer Oscar de la Academica al mejor actor en 1927 (en aquel tiempo no se concedía el premio por una interpretación concreta, sino que podía considerarse un galardón a una trayectoria, a la relevancia del intérprete en el mundo del cine, o a la labor continuada en una serie de excelentes papeles), cuenta la historia de un  antiguo aristócrata zarista que, exiliado y arruinado tras la Revolución Soviética, acaba recalando en Hollywood y trabajando como extra en una película que narra los convulsos días de la Revolución de 1917. En ella debe encarnar a un personaje cuyas peripecias son idénticas a las que él vivió, extraña e insólita situación que hace que afloren a su memoria los recuerdos del pasado y que, en cierto modo, la vida le regale una nueva oportunidad para corregir sus errores y recuperar el pasado.

El desgarrado patetismo de este planteamiento sería reproducido por el propio Jannigs cuando, invadida Alemania por los aliados al final de la Segunda Guerra Mundial, saliera a la calle entre los escombros y las ruinas blandiendo el Oscar recibido años antes para mostrar su carácter inofensivo y su amistad a las tropas norteamericanas.

Cine de verano: Alicia en el país de las maravillas (Alice in Wonderland, Percy Stow y Cecil Hepworth, 1903)

Primera versión cinematográfica conocida del clásico literario de Lewis Carroll, restaurada hasta donde ha sido posible por el British Film Institute.

Mis escenas favoritas: Cautivos del mal (The Bad and the Beautiful, Vincente Minnelli, 1952)

Magnífica, y veraz, secuencia de este monumento cinematográfico erigido, precisamente, a la creación cinematográfica y dirigido magistralmente por Vincente Minnelli.