Mis escenas favoritas: La vida de Brian (Monty Python’s Life of Brian, Terry Jones, 1979)

De la serie de impagables momentos que contiene esta sublime comedia de los Monty Phyton, recuperamos el del doble registro en la guarida de los conspiradores del Frente Popular de Judea, en tiempos estos en que esta clase de registros se multiplican a la busca de reuniones, concentraciones y fiestas ilegales que violan las restricciones impuestas para la defensa de todos frente a los virus letales.

Mis escenas favoritas: Ziegfield Follies (1945)

En este musical surgido de la unidad de Arthur Freed en la Metro-Goldwyn-Mayer y construido a base de fragmentos dirigidos por Vincente Minnelli, Lemuel Ayers, Roy Del Ruth, Robert Lewis, George Sidney, Merrill Pye y Charles Walters, con la participación de estrellas del estudio como William Powell, Judy Garland, Lucille Ball, Esther Williams, Hume Cronyn o Keenan Wynn, tiene lugar el memorable momento de ver a Fred Astaire y Gene Kelly compartiendo por primera y única vez coreografía en la pantalla. Impagable instante protagonizado por los dos grandes colosos del musical americano.

 

Mis escenas favoritas: Entrevista (Intervista, Federico Fellini, 1987)

Mágico momento de esta tragicomedia sobre el cine dirigida por Federico Fellini en conmemoración íntima y personal del quincuagésimo aniversario de los estudios Cinecittá. Marcello Mastroianni y Anita Ekberg por partida doble, y el cine como máquina del tiempo que conserva incólume lo que el tiempo, eterno guardián, siempre altera y desgasta. La magia del cine casi en modo tangible, la materia de la que se hacen los sueños al alcance de la mano. La nostalgia y la melancolía en estado sólido.

Mis escenas favoritas: Los cuatrocientos golpes (Les quatre cents coups, François Truffaut, 1959)

El guion original de esta maravillosa cinta, uno de los capítulos fundacionales de la Nouvelle Vague, terminaba con una imagen de Antoine Doinel y su amigo René perdiéndose por entre las bulliciosas calles de París. Un hallazgo inesperado en la sala de montaje sustituyó ese final por el conocido, imágenes inolvidables fotografiadas por Henri Decaë y acompañadas por la música de Jean Constantin.

Antoine huye de un reformatorio en la costa de Francia y corre hacia la playa, hasta el mismo borde del océano. Entonces, agotado el camino, solo puede regresar. Ahí la imagen se congela súbitamente y presenta a Antoine a un tiempo confuso, tal vez temeroso, lleno de incertidumbres sobre el futuro, y también algo asombrado, como si el final de la película le hubiera sorprendido. “El cine es un arte indirecto… oculta tanto como revela”, explica Truffaut. Antoine, en realidad, es un muchacho más perdido que huido, no se trata de un joven díscolo, desobediente, insatisfecho, que celebra eufórico su escapada del penal donde cumple condena, sino de un niño de ánimo frágil que solo aspira a la supervivencia de la inocencia, que no conoce el afecto ni el amor, que busca con todas sus fuerzas querer y ser querido, siempre en el límite de romperse en mil pedazos definitivamente pero a la vez curtido, endurecido por el sufrimiento de sus sentimientos. Como todos los grandes finales, es solo otro principio, el de un Antoine que mira hacia un futuro incierto que es incapaz de descifrar, y cuya revelación ocupará una parte importante de la filmografía de su creador, de su alma, François Truffaut, quizá como única forma de explicarse a sí mismo.

Mis escenas favoritas: Mister Arkadin (Mr. Arkadin (Confidential Report), Orson Welles, 1955)

La magia del cine, cuando la pone en marcha un torrente de excesos y genialidad como Orson Welles, hace posible una mascarada goyesca en Valladolid a la que se accede por Segovia. Estupendo aunque irregular thriller psicológico con ciertos toques de gótico noir concebido, dirigido e interpretado por Welles a partir de su propia novela, tan evocador del Charles Foster Kane de Ciudadano Kane como de su inspiración remota, Iósif Stalin, y a la vez no demasiado alejado de su autor.

Mis escena favoritas: Poderosa Afrodita (Mighty Aphrodite, Woody Allen, 1995)

Escena en la que se conocen Lenny (Woody Allen) y Linda (Mira Sorvino) en esta (otra más) espléndida, hilarante, inteligente y divertida comedia “tragicómica” particularmente ingeniosa, en la que los crueles designios del destino fijados por los dioses son más terrenales que nunca…

Mis escenas favoritas: Perfume de mujer (Profumo di donna, Dino Risi, 1974)

Esta secuencia sirve a las mil maravillas para establecer la diferencia de tono y forma entre esta magnífica tragicomedia de Dino Risi y su almibarado y sensiblero remake norteamericano de 1992, protagonizado por un Al Pacino que en esta ocasión es una triste sombra comparado con la gran interpretación que hace el inmenso Vittorio Gassman en la película original.

Mis escenas favoritas: El fantasma de la libertad (Le Fantôme de la liberté, Luis Buñuel, 1974)

Comer a escondidas y defecar en público y en compañía. Inversión de términos, subversión de conceptos. Cada cosa es lo que es y su contrario. Puro surrealismo tan tarde como a mediados de los años setenta del pasado siglo, quizá haya sido Luis Buñuel el surrealista más consecuente, coherente y tenaz en sus postulados de entre todos los miembros de aquella escuela. Tan divertida como reveladora, tan contestataria e inconformista como lúcida, puro retrato de nuestra realidad decadente.

Mis escenas favoritas: Il Casanova di Federico Fellini (Federico Fellini, 1976)

El vestuario, la escenografía, el exquisito trabajo de dirección de Fellini, la maravillosa banda sonora o la excelsa interpretación de Donald Sutherland son motivos más que suficientes para deleitarse con esta exigente visión el periplo vital del inmortal Giacomo Casanova dirigida por Federico Fellini en 1976. Esta secuencia en particular, maneja sutiles pero profundas referencias cruzadas que conectan la trayectoria vital del personaje con su época. Y casi sin palabras. Puro cine.

Mis escenas favoritas: Cautivos del mal (The Bad and the Beautiful, Vincente Minnelli, 1952)

Magnífica, y veraz, secuencia de este monumento cinematográfico erigido, precisamente, a la creación cinematográfica y dirigido magistralmente por Vincente Minnelli.