Diálogos de celuloide: La maldición del escorpión de jade (The curse of the jade scorpion, Woody Allen, 2001)

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Briggs: ¿Eh, cómo ha entrado aquí?
Laura: No ha sido muy difícil.
Briggs: ¿Cómo lo ha hecho? ¿Su padre le ha comprado el edificio?
Laura: Ha bastado con unos centavos al portero.
Briggs: Para usted quizás sí; si yo le doy unos centavos me escupe en los zapatos.
Laura: He traído un vodka ruso carísimo, de 120 grados.
Briggs: Que no se le caiga, ¡podría volar el edificio entero!
Laura: Me aburría esperando, solo hay revistas de detectives y listas de carreras de caballos.
Briggs: Pues tengo una baraja de cartas con mujeres desnudas. Podría verlas…
Laura: Deje que adivine… ¿Las usa para hacer solitarios?
Briggs: Eh… estuve saliendo con la del seis de picas.
Laura: Me encanta donde vive. Exactamente como lo imaginaba, una ratonera cochambrosa.
Briggs: ¡Ah gracias!  Le diré a mi decorador su opinión. Es el efecto que buscábamos.
Laura: ¿Se muere de ganas de ver mi lunar?
Briggs: Si está en el mismo sitio que estaba esta tarde me gustaría echarle el ojo.
Laura: Esto sí que es nuevo para mí. Estoy acostumbrada a castillos y yates, guapos amantes europeos que se echan a mis pies y me compran regalos. Sin embargo, me parece extrañamente excitante estar aquí en… un repugnante cuchitril con un empleaducho de seguros miope.
Briggs: Sé que en el fondo de esas palabras hay un piropo, aunque no se dónde está. Va a… quitarse esa gabardina. En fin, en este apartamento hace veinte años que no llueve. !Vaya!
Laura: ¿Qué te parece?
Briggs: Si… si… me muero mientras estamos haciendo algo dígale al embalsamador que me deje la sonrisa puesta.

(guion de Woody Allen)

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Mis escenas favoritas: Sopa de ganso (Duck soup, Leo McCarey, 1933)

¡¡Freedonia va a la guerra!!

Mis escenas favoritas: The Ladykillers (Joel y Ethan Coen, 2004)

El remake que de la gran comedia negra de Alexander MacKendrick El quinteto de la muerte (The Ladykillers, 1955) dirigieron los hermanos Coen en 2004 queda, como casi siempre, a años luz del original. No obstante, algún momento genuinamente gracioso logran en su traslación de esta historia del atraco a un banco en el Londres de los cincuenta al asalto a un casino flotante  en el Mississippi de comienzos del siglo XXI. Y es que, como dicen en América, “crime never pays”.

Mis escenas favoritas: La fiera de mi niña (Bringing up, Baby, Howard Hawks, 1938)

Muy a menudo, la comedia romántica de enredo funciona como metáfora de un tema intocable para el Hollywood de la época dorada: la lucha de clases. Esto sucede en todas las screwball comedies que emparejan a una joven y rica heredera con alguien pobre y pusilánime. Uno de los mejores ejemplos, aunque ni mucho menos el único, es esta estupenda y divertidísima comedia de Howard Hawks, uno de los grandes maestros del género (y de los géneros, en realidad).

Mis escenas favoritas: Hannah y sus hermanas (Hannah and her sisters, Woody Allen, 1986)

Esta película, una de las cimas creativas de Woody Allen, contiene una de sus secuencias más famosas y reconfortantes, un toque (serio) de optimismo en la filmografía de un maestro que ha hecho del humor sobre el pesimismo una de sus señas de identidad.

Y esta, de propina:

Mis escenas favoritas: El enmascarado (Black Bart, George Sherman, 1948)

La gran Yvonne De Carlo interpreta en este rutinario western de 1948 nada menos que a Lola Montes, la famosa bailarina y cortesana de origen irlandés que se hizo muy popular en Europa (fue amante, entre otros, de Luis I de Baviera y de Franz Liszt) y Estados Unidos haciéndose pasar por temperamental bailarina española, tal como ilustra aquí la actriz canadiense, con más poca vergüenza que auténtico talento. Max Ophüls inmortalizó cinematográficamente al personaje pocos años más tarde, en su obra maestra de 1955. Bailar mal y pasada de vueltas y gorjear una mala imitación de flamenco también requiere de pericia interpretativa y destreza física.