Diálogos de celuloide – Uno de los nuestros (Goodfellas, Martin Scorsese, 1990)

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HENRY: Daba igual. Cuando no tenía dinero, salía a robarlo. Lo controlábamos todo. Comprábamos a la policía, a los abogados, a los jueces. Todo el mundo ponía la mano. Y ahora se ha acabado todo. Hoy, las cosas son distintas. No hay acción. Tengo que esperar sentado, como el resto de la gente. Ni siquiera puedo conseguir comida decente. En cuanto llegué aquí, pedí unos spaghetti marinara y me trajeron unos fideos con ketchup. Soy el típico don nadie. Viviré el resto de mi vida como un imbécil.

Goodfellas (1990). Guión de Martin Scorsese y Nicholas Pileggi sobre la novela de éste.

6 Respuestas a “Diálogos de celuloide – Uno de los nuestros (Goodfellas, Martin Scorsese, 1990)

    • Desde que George Raft, el popular actor de los años 30 y primeros 40 (o, más adelante, en Con faldas y a lo loco), crecido entre mafiosos, fuera capaz de aunar la cosa del artisteo con el alterne con el crimen organizado, casi casi se ha convertido en un modelo a seguir.

  1. Esto me lleva a pensar también en aquellos capos en chándal y comiendo trozos de pizza en Drive, o los de Gomorra ocultos en aquellos pisos roñosos con aquellas camisetas blancas muy estrechas y sucias. Pienso en Vito Corleone con aquella rosa en el ojal. Pienso en Billy el Niño y sus amigos viviendo como salvajes libres y el sonido del tren a lo lejos que avanza lentamente, que no es más que el sistema puesto en marcha. Pienso en aquel aborigen en el Amazonas de La selva esmeralda cuando dice al oír avanzar las máquinas del sistema: “Mi abuelo decía que el fin del mundo quedaba todavía muy lejos. Ahora cada día está más cerca”. Pienso en aquellos tipos que oteaban el horizonte en las películas de Ford, y también en los que lo rebasaron y murieron en Grupo salvaje. Hoy pienso que podría estar en el París de los 60 con los chicos malos de la nouvelle vague, en aquellos pisos del Barrio Latino tan baratos, con menos coches y con mucha gente de calidad callejeando, conversando en las terrazas y viviendo en aquellas librerías donde se escuchaba jazz y se podía fumar. Donde se intercambiaban libros, pensamientos, ideas y la cartelera era tan rica que no se daba a la basto. Y Vito Corleone con aquella rosa roja en el ojal…

    Sí, el sistema es implacable.

    Abrazos y buen finde, amigo.

    • Alguien te dirá que hoy tienes todo eso en el centro comercial, o mejor aún, en internet, en los videojuegos… Ese es el nivel del mundo de hoy. No la creación sino la recreación. No la vida, sino la simulación de la vida.

      Abrazos

    • Ya te digo: ¿por qué la gente se lanza a delinquir? Pues para comer en plan gourmet… Tantos siglos de teorías y razonamientos psicológicos cuando el atontado de Ray Liotta tenía la clave…

      Ay, en fin, como no tengo en casa melón con jamón, voy a desayunarme un poco de sandía con chorizo. Es lo que tiene ser un don nadie…

      Besos

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