Mis escenas favoritas – El bueno, el feo y el malo

Duelo a tres bandas entre Rubio (Clint Eastwood), Tuco (Eli Wallach) y Sentencia (Lee Van Cleef), como siempre, por dinero. Magistral colofón de El bueno, el feo y el malo y también de la colosal “trilogía del dólar” del maestro italiano Sergio Leone. Una poderosa escena, con tres rostros que dicen de todo sin hablar, una puesta en escena sobria y bellamente fotografiada por Tonino Delli Colli y una partitura suprema del gran Ennio Morricone. Una prodigiosa forma de articular visualmente el crecimiento de la tensión narrativa. Rechacen imitadores baratos (y bastardos).

34 comentarios sobre “Mis escenas favoritas – El bueno, el feo y el malo

  1. Es que, Manuel, yo estoy ya harto de poses y de quienes cantan las alabanzas de quienes son meras poses. Me interesa más lo auténtico, lo verdaderamente creativo, los estilos propios y el talento personal, lejos de imitadores baratos que utilizan el “marketing del niño malo” para saltarse las reglas y que así se le perdonen y consientan discrecionalmente los errores y defectos que se achacan a otros. Personalmente, la mayor falacia tarantiniana que se ha convertido en frase hecha es su presunta “maestría” para mezclar géneros: y no digo yo que lo haga mal, pero en eso, también, hay multitud de cineastas clásicos y un buen puñado de contemporáneos que también le aventajan.
    Uf, que me caliento…
    Abrazos, y buena semana para ti también.

  2. Sencillamente, una pasada. La de cosas que me evoca esta secuencia.
    Estarás conmigo en que de las trilogía, ésta es la más elaborada (no sé si la mejor) pero si en la que Leone más se recrea y se gusta.
    Fíjate, que una de las características “diabólicas” del sello Leone, que podría ser el excesivo (y algunos consideran/amos que a veces gratuito) número de planos que utiliza, aquí, aunque alargan quizá demasiado la secuencia en cuestión, no chirría en absoluto, bien sea por lo extraordinario del ambiente que recrea la música de Morricone, bien sea por el acertado contrapunto que logra con un uso sin igual y alternativo del plano general y del primer (y a veces primerísimo) plano.
    Que se jodan los imitadores, sí señor.

    Pd.- Por cierto, Tuco está maravilloso.

  3. Tuco es mi favorito de la película, Raúl. En efecto, es la parte más redonda, visual y narrativamente hablando, y la eclosión, para mí, será “Hasta que llegó su hora”, donde Leone se sale.

  4. Estoy de nuevo contigo. “Hasta que llegó su hora” es sin duda el mejor de sus westerns. Y lo es, a pesar o gracias a esa verborrea de planos inicial; a esos ojos más azules que nunca de Fonda; al sendero de losas amarillas que suponen los toques de armónica, y, por supuesto, gracias a la Cardinale, que como dijo alguien, “nunca el sudor fue tan erótico”.
    Abrazos.

  5. Me tocas la fibra sensible con esta escena

    Una piedra de Salas de los Infantes que sume en el olvido el hasta entonces codiciado nombre de Arch Stanton.
    Las nerviosas miradas de Tuco repartidas entre la cadera ladeada y armada del Rubio y la peligrosa falange ausente de Sentencia, sin saber que desde el principio él ya está fuera de ese (como lo bautizó Morricone) “triello”.

    Nadie coordina coreografías ni maneja y manipula el tiempo como Leone…
    ¿Cuánto tiempo gira la cámara enloquecida en torno a Eli Wallach en pleno éxtasis del oro en la escena previa al triello final?
    ¿Cuánto tarda Frank en llegar ante el improvisado cadalso en medio de una apocalíptica nada en los prodigiosos flashbacks que salpican “Once upon a time in the West”?
    ¿Por qué esperar a que enmudezca el campanilleo del duplicado reloj de cadena del Coronel Mortimer antes de disparar?
    ¿Y cómo olvidar el lento gualdrapeo de las gabardinas de unos muchachos que pierden su juventud escapando de las balas en Brooklyn?

    Desde luego, hay talento… Pero cuando empiezan las comparaciones hay que tener en cuenta que es la peligrosa tendencia a encadenar consumo y olvido, es difícil crear algo nuevo que además trascienda su tiempo y se convierta en mito.
    Poco es ya lo que nace con vocación de eternidad, y parece que solo hay arrestos para intentarlo a través del homenaje más o menos respetuoso, o la imitación descarada.

    En fin…Que el mundo se divide en dos clases de personas: los que tienen un arma, y los que cavan… Los bastardos, cavan.

  6. Un sudor es así es para ducharse con él, amigo Raúl…

    Chapeau, Jesús, excelente comentario. Supongo que la cuestión es pretender la eternidad por el camino erróneo. Entre tanto pastiche y tanto efectismo, hoy la única vía para lograrla, para mí, es la sencillez, la desnudez, la honestidad y la vuelta a un cine como arte. Wong Kar Wai ha conseguido la trascendencia con apenas un detalle que hoy no goza de predicamento: la mirada.
    Y que los demás caven cuanto quieran.

  7. La verdad que la escena no puede ser mejor colofón a una enorme película y una no menos enorme trilogía. Que esta maravilla de escena final se hiciera en los años 60 y hoy en día haya algunos que pretendan ir de innovadores, manda huevos, como diría el otro,
    La escena es épica, son todos los minutos que dura y por más que la hayas visto en tensión, en esa tensión aunque sepas qué va a pasar que sólo puede producir el cine, el buen cine, claro.
    Pero como decía, la escena es sólo el colofón a una gran película, por que de ella se pueden sacar muchísimas escenas que quedan en la memoria del cine.
    Ya me gustaría ver a mí a muchos pseudodirectores actuales saber manejar siete minutos sin una palabra, sólo enfocando caras y manos. Es que es impresionante!!!
    Aunque de Leone, también me quedo con “Hasta que llegó su hora”, y por supuesto con “çErase una vez en América”, cuya escena final en el fumadero de opio es también memorable

  8. En efecto, Antoine, das en el clavo, justo el quid del lenguaje cinematográfico, comunicar sin palabras, sobre todo hoy con tanto exceso de verborrea innecesaria.
    Leone es una asignatura pendiente en este blog; habrá que remediarlo.

  9. Siempre he sido un gran defensor del spaghetti western,pero sólo las de Sergio Leone.El western es todo un género de invención que nada tiene que ver con la propia historia real.Leone le dio vitalidad,ritmo,ángulos de cámara,pocas palabras y muchas miradas afiladas.Pueblos barridos por el viento y una pincelado de cómic.El spaghetti western dio entrada a muchos actorazos olvidados por el pastelazo Hollywoodense.Te pongo un sencillo ejemplo del arte de la interpretación. Por ejemplo,Kevin Costner,cuando desea a hacer daño a su enemigo,como es tan mal actor,debe decirlo con palabras,y aún y así,no convence.Eastwood o el gran Lee Van Cleef,o Jack Palance,sólo con la mirada se te caen los pantalones.

    Un fuerte abrazo,y a la espera que en estos 39escalones tenga una entrada merecida a Segio Leone.América,América me parece una película que me emocionó mucho más que El padrino.

  10. Tomo nota como prioridad ese post sobre Leone, aunque todavía no sé sobre qué película será. Quizá la que mencionas…
    Dentro del, efectivamente inventado, género, de mucha leyenda pero de poca historia, Leone consigue crear un universo absolutamente propio, echando por tierra viejas referencias y colocando sus historias en unos USA o un México que en realidad parecen un planeta aparte. Consigue conservar buena parte de los elementos del género pero construyendo casi casi un lenguaje propio, sus westerns son incomparables a cualquier otro y lo mismo sus atmósferas y geografías, que parecen mundos paralelos fuera de la historia o del tiempo.
    Me gusta eso de que con una mirada se te caen los pantalones; es curioso, eso pasa con los buenos chicos malos, y también con las buenas chicas malas… aunque por razones distintas.
    Un fuerte abrazo.

  11. Del spagueti western a lo Leone tengo recuerdos difusos…, pero Leone para siempre estará conmigo por esa obra maravillosa que es Érase una vez en América que nunca me canso de visitar una y otra vez. Nunca. Ahí además Ennio Morricone nos regala otra de sus partituras inolvidables…, tampoco me canso de escucharla…
    Besos
    Hildy

  12. Pues su spaghetti western, aunque afortunadamente está más que reconocido, es para reivindicarlo un día sí y otro también. Fue creciendo película a película hasta convertirse en mito, hasta llegar a ser un icono irrepetible. Como los más grandes.
    Besos.

  13. Y además de reconocerlo, supo retirarse a tiempo para no acabar convirtiéndose en una parodia de sí mismo, haciendo la misma película una y otra vez. Hay mucha gente que no aguanta a Leone por que piensasn que dio inicio a la saga de los espaguetis más bien lamentables, como si él tuviera la culpa, y se olvidan de esa gran maravilla que es “Érase una vez en América”. Es una pena que no se hubiera prodigado en algunos géneros más y hubiera hecho más películas
    Este libro es bastante bueno sobre la obra y la vida de Leone y ayuda a entender muchas de sus películas, “Sergio Leone: algo que ver con la muerte”, no recuerdo al autor, Cristopher algo, creo

  14. Pertenezco desde que ví esa trilogía en riguroso estreno, una tras otra, en “mi cine”, al grupo de los que piensan que hay un exceso de planos en muchos de estos westerns almerienses de Leone.

    Sin embargo, obviando ese -para mí- defectillo, es muy cierto que Leone ha sido un director con entidad propia, asimilando una caligrafía cinematográfica identitaria que le hace reconocible e inconfundible, amén de imitado posteriormente por gentes que le descubrieron hace años.

    Su forma de interpretar el western fue sin duda innovadora y personal y eso, en aquellos tiempos en que los grandes maestros del género empezaban a dar agónicos coletazos (aunque magistrales) resultó en un empujón que los aficionados nunca podremos olvidar.

    Sólo por esa personalidad que le hace tan distinguible, ya merece un hueco en la Historia del Cine.

    Saludos.

  15. O le retiraron…
    El spaghetti fue un realidad un fenómeno mucho más amplio que no se limitó a Italia, y Leone es su mejor exponente dentro de cientos de pésimos filmes. Pero, ni más ni menos, en la misma proporción que el western clásico o cualquier otro género en el que abundan los bodrios y sólo un puñado de buenos filmes destacan. Por número, en el cine americano son más, pero sólo por número. El fenómeno es el mismo.

    Efectivamente, Josep, dio vida a un género moribundo, hasta el punto de que son los propios inventores del género los que han asumido buena parte de sus puntos de vista a la hora de recrear su oeste: yo lo llamo el “oeste sucio”; hasta Leone, el western era technicolor, cartón piedra, rostros afeitados y ropa limpia; después de Leone, todo el mundo se preocupó de reflejar la suciedad tal como debió ser. Y tuvo que ir alguien de fuera a hacérselo ver.
    Saludos.

  16. La verdad, una escena muy bien rodada, casi siempre vemos a los tres en pantalla y nos pone a todos con la tensión al límite jugando con los primeros planos cada vez más “primeros” y sucediéndose con más frecuencia. Juega un papel muy importante la música de Enio Morricone, de un aire muy hispano. Enio ha compuesto grandes piezas y es el compositor de una de mis melodías favoritas: “Gabriel’s oboe” de “La misión”.

  17. Nunca fui demasiado fan de los spaghetti-western de Sergio Leone, pero después de leer vuestros comentarios, haré por revisarlos con otros ojos. Sí me gustó mucho “Érase una vez en América”.
    Saludos

  18. Genial, de verdad que sí. No me gusta el género del Oeste pero si sale Clint… es otra cosa. Y que cara de malo tiene el condenado de Lee Van Cleef, le va que ni pintado el papel. Por cierto, en los primeros planos del Feo, éste me recuerda a Alfredo Landa.

    La música: una sobria filigrana.

    Un saludo.

  19. Jopé, ¿y por qué no te gusta, hombre? Es uno de los pocos géneros que con cuatro notas características contiene todos los temas habidos y por haber junto, quizá, al cine negro.
    Pobre Alfredo Landa, mira que…
    Saludos.

  20. Sí pobre Landa. Lo del género es que me aburre, me parecen muy parecidas, pero los spaguetti no me aburren tanto, ya ves. Además como he dicho antes, Clint Eastwood es que me encanta (dos mulas y una mujer, el jinete pálido, etc.), además de Bud Espencer y Terenci Hill.

    Un saludo.

  21. Hace dos días hacía un comentario en otro blog precisamente con película de Leone y música de Morricone.La película”Hasta que llegó su hora”,la música,Man with harmonica.Dos hombres con entidad propia.Uno como director de cine el otro como músico ,juntos ,mezcla perfecta.
    Saludicos.

  22. Bueno, Quevedillo, para aburrirse hacen falta dos. Además, las similitudes, que a veces las hay, y muy evidentes, no son tantas. Simplemente hay que distinguir.
    Saludos.

    Un complemento perfecto, Carmen, ninguno de los dos hubieran sido lo mismo sin el otro.
    Saludos.

  23. He llegado tan tarde a comentar que casi no me queda nada que decir…, pero bueno. Eso es triangular y no lo que hace cualquier equipillo de fútbol. Triángulos visuales, y casi musicales, para una escena maravillosa, con imágenes que parecen de salidas de un cuadro de Chirico con insolación y unas amplitudes y fisicidad en cuanto al paisaje…

    Beuno, que sí, que me gusta mucho y tal.

    1. Me parece improbable un resurgimiento. Últimamente hay algunos buenos intentos, pero se quedan en eso, en intentos. Sin embargo, sí hay algunos buenos westerns que no lo parecen, que son fuera de época pero que utilizan sus recursos narrativos.

  24. Me parecen sencillamente maravillosos los westerns crepusculares de Sergio Leone y de Sam Peckimpah, ellos trataron de hacer lo imposible para que este gran género no muriera. A los dos los han imitado hasta la saciedad, y pocas veces desde el respeto que sus aportaciones merecen.

    Las escenas en el desierto de “El bueno, el feo y el malo” son un homenaje, -desde el respeto y la comprensión-, al final de “Avaricia”, la obra maestra mutilada de Erich von Stroheim; y también véo una parodia de los filmes épicos de D. W. Griffith.

    Esta es mi película favorita de la llamada “trilogía del dolar”,- aunque recomiendo ver la versión íntegra con las escenas cortadas en su momento por unos distribuidores ignorantes y cafres-; ayuda a comprender mejor algunos pasajes que, los que ya tenemos una edad, no acabamos de ligar demasiado en su día.

  25. Leone es un maestro en toda regla, capaz de vencer a los yanquis en su terreno, de coger un género que ellos tenían etiquetado con la bandera nacional y devolvérselo sucio, desmitificado, sombrío y, por tanto, mejorado. Nada peor que un oeste con la camisa limpia y planchada o con los dientes recién lavados. En Leone es polvo, mugre, calor, moscas. La realidad que los americanos nunca quieren ver.

  26. Una de las escenas más brutales del film, que me impresiona mucho,-cortada en parte en alguna versión en VHS-, es la tortura de Tuco por Sentencia en un pabellón que recuerda a un campo de concentración, con una banda militar tocando lo más alto posible para acallar sus gritos de dolor.
    Leone dijo haberse inspirado en un artículo que leyó sobre campos de concentración para esta escena.

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