Cine de papel: El artista (Joaquín Carbonell, Voces del Mercado, 2015)

viridiana

La España de los 60, Viridiana, el festival de Cannes, el Bajo Aragón, Paco Rabal, las cuencas mineras turolenses, el desarrollismo económico, Fernando Fernán-Gómez, el boom turístico, la España sumergida, la represión franquista, la libertad empieza en los Pirineos, la ruta del tambor y del bombo, Pere Portabella, la rebelión estudiantil, Lucía Bosé y los hermanos Dominguín, los sótanos de la Dirección General de Seguridad, Pasapoga, la censura, Jorge Semprún, el mejor aceite de oliva del mundo (de Teruel, por supuesto), Fernando Rey, Calanda, pensiones de sopa y cocido, los cines de la Gran Vía madrileña, Fraga Iribarne, relaxing cup of café con leche in Plaza Mayor, Luis Buñuel, la tauromaquia, el vodevil y la revista, el landismo, 50 sombras de Antuán, los autocines, Ava Gardner, los grises, los tecnócratas del Opus Dei, los cines de pueblo, Franco, Muñoz Suay, el coche de línea, Silvia Pinal, Zaragoza, Gustavo Alatriste, Chicote, la UNINCI, el partido comunista, Girón de Velasco, la Dirección General de Cinematografía, latas y rollos de película…

El fresco de una España que lucha por nacer y otra que se resiste a morir (el eterno conflicto de este país) mientras Luis Buñuel rueda Viridiana, es la última novela del escritor, periodista, cantautor, poeta, y lo que se tercie, Joaquín Carbonell.

artista

 

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4 comentarios sobre “Cine de papel: El artista (Joaquín Carbonell, Voces del Mercado, 2015)

  1. Carbonell es también una marca de aceite que yo utilizo para freír la pescadilla y los buñuelos de bacalao y de “viento”, este último sobre todo cuando no he cobrado todavía. Mi querida España, esa España mía, esa España nuestra, que cantaba mi admirada Cecilia. Ya sabes lo sensible que soy para todo esto, amigo Alfredo. Dos peliculones de ese momento: Viridiana, con todos esos pobres tan maravillosamente retratados por el gran Buñuel, esa película de la eterna picaresca española, y, La dolce vita, esa Roma de restos de un imperio y las sombras trémulas del modernismo desfasado. Joder, pero qué grande era el cine, cojones.

    Fuerte abrazo.

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