Música para una banda sonora vital – The comancheros (Michael Curtiz, 1961)

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La partitura compuesta por Elmer Bernstein para Los comancheros (Michael Curtiz, 1961) destila, como tantas de sus composiciones, y como tantas de las músicas escritas para el western, optimismo, alegría, euforia vitalista, perfectamente ajustada al cine de planos generales, espacios abiertos, grandes paisajes y fotografía panorámica (de William H. Clothier).

John Wayne, con su escritor de cabecera James Edward Grant cuadrando el guión para su forma de pronunciar los diálogos, comparte protagonismo con Stuart Whitman y Lee Marvin en este western amable, lleno de humor y pleno de acción, la última película de un Michael Curtiz que, enfermo y agotado, no quiso renunciar a su profesión en sus últimos días (falleció muy poco después de finalizar el rodaje; fue su ayudante quien concluyó las últimas tomas y supervisó el montaje final).

De la película en conjunto ya hablamos aquí. Nos quedamos con el tema principal de la espléndida partitura de Elmer Bernstein.

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4 comentarios sobre “Música para una banda sonora vital – The comancheros (Michael Curtiz, 1961)

  1. Siempre se habla o se escribe sobre los guionistas, directores, actores, y, si me apuras, de los directores de fotografía, pero en muy pocas ocasiones se habla o se escribe de los compositores a no ser que la banda sonora sea muy, pero que muy famosa, tan famosa que la película funciona solo por ella. Elmer Bernstein es de los grandes. Hace mucho tiempo vi un documental donde el genio de la batuta está grabando de nuevo la banda sonora de West Side Story con Josep Carreras y la soprano Kiri Te Kanawa; disco que no tengo, por cierto, con la banda sonora original ya tiro de sobras. Pues bien, hay un momento que Carreras está cantando pero el fino oído de Bernstein percibe algo que no le gusta. Se lo dice muy suavemente, pero a Carreras no le gusta que le digan que se puede mejorar. Bernstein insiste, pero con un tono más elevado. Carreras que no, que yo soy Carreras, le dice. Y, al final, Bernstein grita que él es Elmer Bernstein. Carreras se quita los auriculares y se va como un niño herido. Bernstein golpea el atril con la batuta como si fuera el pico del pájaro loco. Por sus ojos salen llamas de fuego. Sus músicos saben lo que el genio pide: improvisación. Y empieza a sonar la banda sonora de Los siete magníficos.

    Abrazos y buen finde, amigo.

    1. Además, la música es fundamental para cualquier filme. Excepto para Ingmar Bergman, por otra parte gran melómano, que decía que mezclar imagen y música para pretender provocar alguna respuesta era de idiotas.

      No conocía la anécdota que mencionas. No sé, Carreras, con esto del independentismo, hace días que ha dado pruebas de haber perdido bastante el oremus.

      Abrazos

  2. Sí, y también la cultura vieja y rancia catalana que quiere ir de progre, como el actor mediocre Juanjo Puigcorbé, el aburrido cantante y compositor con voz aullante de cura LLuis Llach que no se quita el gorro de lana ni en pleno mes de agosto, el director de cine Ventura Pons, Carreras sin ninguna carrera… En fin.

    ¿Para cuando un cd con todas las bandas sonoras de las películas de Luis Buñuel?

    Más abrazos.

    1. Ay, que ya temía yo que no mencionaras a Ventura Pons…

      No son bandas sonoras, pero el músico aragonés Ángel Petisme publicó hace algunos años un álbum, Buñuel del desierto, que recoge musicalmente muchas de las ondas buñuelescas que circulan por el éter. Recomendable.

      Abrazos

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