Vidas de película – Ben Johnson

Esta fotografía corresponde a un momento muy especial de La última película (The last picture show, Peter Bogdanovich, 1971): un veterano vaquero, superviviente de un tiempo de praderas vírgenes y naturaleza en bruto, de rocas recortadas en el perfil de las montañas y mares de nubes en cielos de azul cobalto, canta nostálgico a los tiempos pasados en presencia de los dos muchachos con los que ha ido a pescar (Jeff Bridges y Timothy Bottoms), rememora un mundo que ya no existe, un tiempo que se perdió. Resulta llamativamente significativo este pasaje tanto en la carrera del director, Peter Bogdanovich, un apasionado de John Ford que diseñó este momento como elegíaco homenaje a la muerte del western, como de quien lo protagoniza, Ben Johnson, antiguo campeón de rodeo convertido en actor gracias a Ford y toda una institución en el western, ya sea a las órdenes del tuerto irlandés (con el que, no obstante, tuvo un desencuentro que ocasionó su desaparición del cine durante algunos años y la continuación de su carrera como jinete profesional en el circuito de los festivales de rodeo del Medio Oeste), ya a las de otros directores de películas del Oeste como George Stevens, Andrew V. McLaglen o Sam Peckinpah. Su interpretación para Bogdanovich, sobria, sentida, amarga, le proporcionó, además, el Oscar al mejor intérprete masculino de reparto.

Experto jinete, campeón de diversas modalidades de rodeo antes y durante su carrera como actor, llegó al cine como especialista y figurante en secuencias de combate, carreras y caídas desde el caballo. Obviamente, el western fue el género en el que su trabajo resultó más estimado y prolífico; solo con John Ford participó en nada menos que cinco títulos: Tres padrinos (The three godfathers, 1948), La legión invencible (She wore a yellow ribbon, 1949), Río Grande (Rio Grande, 1950), Caravana de paz (Wagon master, 1950) y El gran combate-Otoño cheyenne (Cheyenne autumn, 1964). Gracias a Ford y a Merian C. Cooper, su socio en la productora Argosy, Johnson participó también en la estupenda El gran gorila (Mighty Joe Young, Ernest B. Shoedsack), especie de simpática secuela de King Kong (Cooper-Shoedsack, 1933).

Otro director que contó habitualmente con Johnson fue Andrew V. McLaglen (hijo de Victor McLaglen, camarada de John Ford), en títulos como Una dama entre vaqueros (The rare breed, 1966), Los indestructibles (The undefeated, 1969), Chisum (1970) o La primera ametralladora del Oeste (Something big, 1971). Su primera película con Sam Peckinpah fue Mayor Dundee (Major Dundee, 1964), seguida de la película televisiva Noon wine (1966) y de Grupo salvaje (The wild bunch, 1969), La huida (The getaway, 1972) y El rey del rodeo (Junior Bonner, 1972). Otros westerns importantes de su carrera son Raíces profundas (Shane, George Stevens, 1953), El rostro impenetrable (One-eyed Jacks, Marlon Brando, 1961), Cometieron dos errores (Hang’em high, Ted Post, 1968), junto a Clint Eastwood, El más valiente entre mil (Will Penny, Tom Gries, 1968), con Charlton Heston, Ladrones de trenes (The train robbers, Burt Kennedy, 1973), Muerde la bala (Bite the bullett, Richard Brooks, 1975) o Nevada Express (Tom Gries, 1975).

Aunque siguió trabajando hasta prácticamente el final de su vida, en un momento en que el western había pasado ya de moda casi definitivamente, sus títulos más destacados fuera del género son Dillinger (John Milius, 1973), sobre el famoso atracador de bancos, y Loca evasión (The sugarland express, Steven Spielberg, 1974).

Ben Johnson había nacido en una localidad de Oklahoma en 1918. Falleció en abril de 1996, a los 77 años.

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10 comentarios sobre “Vidas de película – Ben Johnson

  1. … Otra apasionante vida de película.

    Ben Johnson es de esos actores que tienen rostro pero no un nombre. Lo ves, te suena tu cara, te sorprende… pero no retienes cómo se llama.

    Hasta que un día ves LA ÚLTIMA PELÍCULA (que me parece una pasada) y entonces te fijas en la escena que describes tan bien. Y ves a un vaquero cansado, desencantado y auténtico que recuerda un pasado… y miras su nombre en los créditos, Ben Johnson.

    Y entonces repasas su filmografía y te das cuenta la de veces que te ha acompañado… cabalgando por las laderas…

    Besos
    Hildy

  2. A mí, junto a la película de Bogdanovich, me gusta mucho su aparición en “Junior Bonner”. No es una película tan vista y tan conocida como otras de Peckinpah, y permanece a la sombra de “La huida”, que es del mismo año, pero es una película estupenda y Johnson, en su salsa, está muy bien.
    Besos

  3. Grande de los de verdad,sí señor.Es curioso el título de la maravillosa película La última película.Yo la vi en el cine hace más de veinticinco años y se proyectó con el título de La última sesión.Por cierto,está basada en la novela del gran novelista Larry McMurtry que se acaba de publicar recientemente en nuestro país en la editorial Gallo negro y vale mucho la pena leerla,que no deja de ser una semi autobiografía del autor muy poco traducino en castellano pero que lo poco que hay se puede apreciar a uno de los grandes escritores del siglo XX.Según palabras de Garci,McMurtry escribe con la máquina de escribir como escribe John Ford con su cámara.He podido apreciar estas certeras palabras al leer a McMurtry.

    Abrazos

  4. El tema del título es por la coincidencia con la cinta de Dennis Hopper, “The last movie”, que también se llamó en España “La última película”, y que es también de 1971. La cuestión es que, con el paso del tiempo, la de Bogdanovich se ha quedado con el título porque la de Hopper ya no la recuerda ni él.
    Tomo nota de McMurtry. Si Garci lo dice…
    Abrazos

  5. Si Sr. Un detallazo, Alfredo. Ben Johnson, el gran “Buck Roan” de Junnior Bonner (1972) “El rey del rodeo. Una pequeña obra de culto del guerrero del ralentí, SP. Bendita película. Y puede, que la gente lo tenga más en la punta de lengua por el film de Bogdanovich. (Qué personaje, haciendo de psiquiatra de la Dra. Melfi en “los Soprano”). Creo, que ha sido un director con poca suerte. Y mejor recompensado en su labor de crítico. Lo dicho, un gran secundario de lujo. Como tantos grandes actores que tienen sindicados los USA, alrededor de 75.000. Para lo bueno y lo malo. Un abrazo y a ponerse a buen abrigo…

  6. Ben Johnson es uno de esos actores secundarios que tiran por tierra toda la fama de los métodos y las academias, porque se han encontrado delante de la cámara como quien dice sin proponérselo y dan el tipo perfectamente sin alharacas y modestamente, lo que demuestra, una vez más, que en el cine el objetivo es la mitad de una buena actuación.

    Un abrazo.

  7. ¡Qué buena frase! Sí señor, totalmente de acuerdo. Si la cámara, y quien la usa, te quieren, tienes mucho ganado. Y da la impresión de que a los secundarios los querían más antes.
    Un abrazo

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